Walter Safarián:
Conocí a Carlos Ischia personalmente en su etapa como jugador profesional. Antes lo veía desde una tribuna o simplemente por televisión. Tengo muy presente en mi cabeza un enorme partido jugado por él para el seleccionado argentino. Veinte minutos le alcanzaron para demostrar su jerarquía como futbolista. Fue contra Austria en Viena en 1980. Ingresó en lugar de Santiago Santamaría. No solo ayudó en la creación de juego, también generó una jugada inolvidable que terminó en el gol de Maradona.
Durante más de una década y media jugó en Chacarita Juniors, Vélez Sarsfield, Junior de Barranquilla y América de Cali fueron los equipos en los que jugó profesionalmente. Solamente con América consiguió dar una vuelta olímpica y festejar un campeonato.
Ya retirado, en 1993 fue convocado por Carlos Bianchi para formar parte de su cuerpo técnico. Era su ayudante de campo. Aprendía todos los días al lado de su amigo mientras moldeaban al mejor Vélez de todos los tiempos. Fue Campeón del fútbol local, de la Copa Libertadores, de la Copa Interamericana y de la Copa Intercontinental. Los éxitos conseguidos le permitieron acompañar a Carlos Bianchi a la Roma aunque la aventura en el fútbol italiano fue corta.
Durante el Mundial de Francia en 1998, Mauricio Macri contrató a Bianchi como entrenador de Boca Juniors y una vez mas Carlos Ischia fue parte de aquel cuerpo técnico como ayudante del “Virrey”. Bianchi e Ischia hicieron revolución en Boca Juniors consiguiendo títulos en el plano local e internacional. Otra vez se consagró campeón de América y del Mundo. En el año 2011 y tras perder la final en Japón frente al Bayer Múnich y con la renuncia de Bianchi a la dirección técnica de Boca; Carlos Ischia decidió comenzar una nueva etapa en su carrera.
En el 2002, Vélez le dio su primera oportunidad como entrenador principal de un equipo. Gimnasia y Esgrima de la Plata, Junior de Barranquilla, Rosario Central, Boca Juniors, Atlas de Guadalajara y Deportivo Quito complementan su curriculúm vitae.
Obtuvo el Torneo Apertura y la Recopa en 2008 con Boca Juniors y el Campeonato ecuatoriano en 2011 con el Deportivo Quito.
Una de las grandes virtudes de Carlos Ischia como entrenador es promover constantemente jugadores de las divisiones menores en todos los clubes que ha trabajado. En la actualidad muchos de ellos son figuras en la Argentina y muchos otros triunfan en el fútbol europeo.
Desde el punto de vista táctico utilizó todos los sistemas en defensa y en ataque. Supo acomodarse a los diferentes planteles que dirigió y en todos dejó huella.
De perfil bajo y pocas palabras, el “Pelado” es un gran trabajador en el campo de entrenamiento. Muy amigo de sus amigos supo cosechar todo lo que sembró a lo largo de su carrera como futbolista y ahora como entrenador.








