Por: Gonzalo Melo Ruíz

Cuando nadie lo esperaba, vino el Mushuc Runa, puntero absoluto de la serie”B” y derrotó 2-0 al equipo más querido de Quito que cumplió una modesta presentación, totalmente alejada a lo que ha sido su rendimiento de local. Sin la concentración adecuada en el primer minuto, cuando recibió el primer contraste a los 30 segundos ( Ignacio Quirino) ni el orden deseado cuando buscaba el empate, soportó la segunda tras inspiración del habilísimo Byron Rodríguez (36m), Aucas salió de su estadio con resignación y pena.

 

 

 

 

Y aunque los malditos francotiradores que hoy están de plácemes ( por la derrota de Aucas) esperan otro traspié, es bueno decirles a jugadores y dirigentes que hoy más que nunca deben estar unidos, imponiendo o redoblando el concepto claro de sacrificio, consiguiendo definir una identidad futbolística, es decir, saber a qué se quiere jugar, y hacerlo. Ese es el anhelo ferviente de los auténticos hinchas de Aucas, aquellos que les dan ánimo en los momentos duros, cuando se pierde por y no piden la cabeza del entrenador con gritos destemplados y cobardes.

El primer aviso de las intenciones de Mushuc Runa, lo pudo el uruguayo Ignacio Quirino, que recibió habilitación del temible Raúl Tarragona y con suave toque de zurda dejó sin aliento a los 4.000 hinchas que trataban de ubicarse para mirar las hazañas del ídolo.

Golpeados psicológicamente por el tremendo mazazo del primer minuto, fue Wellington Sánchez quien agarró la manija del partido y con pelotazos cruzados, buscó la presencia de Jimmy Delgado y Gustavo Figueróa.

Los movimientos incesantes de Domingo Martínez y Edwin Méndez, obligaron al repliegue de los visitantes que impusieron una doble línea de cuatro defensores, dejando que Tarragona sea el que luche en solitario.

Y cuando nadie lo esperaba vino el segundo de la visita, tras rápida acción de Byron Rodríguez, que invento un malabar en el área chica, pasado el balón por la sobre la humanidad del sacrificado Paúl Alarcón, para el 2-0. Se jugaban apenas 36 minutos.

Y vino la complementaria y no hubo mejoras. Una acción aislada de Figueróa que estuvo a punto de anotar y nada más. Es decir los ambateños se defendieron con éxito, utilizando además la quema infame de tiempo, los revolcones propios de los vivos criollos.

SOLO UN TROPEZÓN, NADA MÁS

Deseamos fervientemente que en lo que resta del largo evento, Aucas vigorice paso a paso su innegable poderío, que no solo se basa en el talento incomparable de sus jugadores, sino que supere la eficaz organización, sobre la base del  poderío espiritual. Y si a ese elemento intangible, pero decisivo a la hora de la verdad, sumamos una gran preparación física y mental, asimilando estrategias y tácticas, solamente ahí sabremos a qué estamos jugando.

La idea de consolidar tener una identidad no es una quimera. Que tenga dos centrales que sean rápidos, que muestren siempre temple y talento, con dos laterales que se proyecten con convicción y se conviertan en el pulmón de oxígeno determinante para el triunfo. Que los volantes de creación le aporten mayor despliegue físico al conjunto. Que los delanteros, sean gladiadores, que inventen en el área, que luchen hasta la extenuación.

Que cuando venga la marca a presión, salga la inspiración como arma para el desequilibrio. Es decir, ahí deben asomar los laterales, volantes, e incluso la solidaridad de los delanteros, que poniéndose el overol, sean los auténticos obreros de la victoria, marcando, asfixiando y derrochando entusiasmo y calidad.

Y aunque los malditos francotiradores que hoy están de plácemes ( por la derrota de Aucas) esperan otro traspié, es bueno decirles a jugadores y dirigentes que hoy más que nunca deben estar unidos, imponiendo o redoblando el concepto claro de sacrificio, consiguiendo definir una identidad futbolística: es decir, saber a qué se quiere jugar, y hacerlo. Ese es el anhelo ferviente de los auténticos hinchas de Aucas, aquellos que les dan ánimo en los momentos duros, cuando se pierde por ejemplo.

Entonces, el esfuerzo de todos, sepultará cualquier duda que se presente en el interior de un grupo donde todo es ilusión, intensidad, ideas, espíritu de cuerpo y de lucha, juego aplomado, sin sonrisas, donde la prolija dignidad, sin rechazos alocados, sin pescar a río revuelto, se convierta en la demostración de habilidad, diafanidad deportiva y fervor de todo un pueblo noble y apoyador como el auquista

Si pone corazón y convicción, Aucas podrá mostrar ante Municipal Cañar en la fecha 14, que el fútbol espiritual y práctico que tiene, será el que predomine en todos los partidos que aún la restan. Es decir, Aucas que tiene jugadores de buena técnica, debe imponer su ritmo y precisión, debe contar con jugadores que derrochen magia, aquella que llevan en la sangre, cuando sienten la presión de la adversidad. Solamente ahí sabremos si nuestro sueño se puede convertir en realidad.