
- Lluís Carles Pérez
Redactor | Polideportivo
Actualizado el 02/08/2026 20:15 CEST
Si parecía igual que se había tocado el techo negativo en la historia del campeonato con las dos tundas precedentes ante Francia (55-2) y Croacia (67-4), el bochorno ha desbordado definitivamente el Mundial sub-18 femenino de Rumanía con un resultado irreal, a todas luces impensable e impropio de cualquier partido de balonmano.
Fiyi, país insular oceánico debutante en el torneo, ha encajado una tercera paliza consecutiva que ha alarmado todavía más al mundo del balonmano, atónito ante la posibilidad de que equipos tan desiguales midan fuerzas en todo un Mundial. Son resultados que dañan la imagen de este deporte y, por tanto, la IHF debería tomar buena nota para que no se repitan en el futuro.
Los vapuleos no son una rareza en campeonatos de carácter universal de la categoría que sea, pero los meneos a Fiyi han sobrepasado cualquier límite y obligan a reabrir el debate sobre la conveniencia de que haya partidos así a estos niveles y, por tanto, la necesidad de organizar un Mundial 'B' o cualquier otra fórmula que evite episodios tan sonrojantes para todos.
Más allá del derecho a participar después de conseguir la clasificación zonal y la ilusión de cualquiera de competir contra los mejores del mundo, poca cosa o nada aportan a los dos equipos partidos con distancias tan abismales entre unas selecciones y otras.
Al contrario, pensando sobre todo en las jóvenes fiyianas, resulta complicado sacar alguna conclusión positiva de su participación, expuestas cada día ante rivales tan superiores que sobre la pista parece que una manada de elefantes esté pisando hormigas en el suelo.
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Lluís Carles PérezDe momento, el último capítulo de esta historia es el más sangrante de todos porque Egipto arrasó a Fiyi por ¡83-17!, con parciales de 43-9 en la primera parte y 40-8 en la segunda: es decir, las chicas africanas marcaron un gol a las oceánicas cada 43 segundos, una avalancha que, obviamente, fulminó los récords de los dos encuentros precedentes.
Nunca nadie había marcado tantos goles en un partido del Mundial sub-18 (83) ni en una sola mitad (43) ni había habido una diferencia en el marcador tan abultada, un +66 que superó el +63 de la victoria anterior de Croacia sobre las fiyianas (67-4).
Tampoco se había llegado nunca a la cifra global de 100 goles en un solo encuentro, exactamente el número alcanzado aquí. Si las fiyianas ya perdieron muchísimos balones ante Francia (47) y Croacia (42), la estadística se disparó hasta los 70 contra Egipto, que hizo 34 goles al contraataque, todas esas cifras absolutamente irreconocibles en este deporte.
La fiyiana Adi Sainimili Logavatu, durante un partido del Mundial sub-18 de RumaníaIHF / Otras FuentesEgipto marcó 83 goles de 104 lanzamientos con Sondos Abouelazaiem como máxima realizadora del choque (17) y otras siete jugadoras marcando al menos seis dianas. Las porteras fiyianas tuvieron nuevamente mucho trabajo: Paulina Nagata paró ocho de 75 disparos recibidos y Lavenia Ravuna hizo dos de 18, ambas un 11% de acierto.
Fiyi cerró así la primera fase recibiendo 68,33 goles por partido de media y marcando 7,66, una diferencia media de casi 61 por encuentro (60,67). República Checa (lunes) y México (martes) serán sus rivales en la segunda liguilla, ya en la pelea por la President's Cup que decidirá las plazas del 17º al 32º, una última posición que parece destinada a la modesta selección oceánica.
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