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Ahora me ves: nada es lo que parece

Ahora me ves: nada es lo que parece
Seguro que muchos, especialmente los amantes del séptimo arte, ya la habéis reconocido: el film de 2013, protagonizado, entre otros ilustres, por Woody Harrelson, Mark Ruffalo, Michael Caine y Morgan Freeman. ¡Ahí es nada! La trama sigue a un agente del FBI y a un detective de la Interpol, que persiguen a un equipo de magos, que cometen atracos a bancos durante sus actuaciones, y recompensan a su público con el dinero. Fue un éxito arrollador en taquillas. Y, ¿a qué viene todo esto? Pues me vino a la mente el pasado domingo, mientras contemplaba el partido de la Real en Anoeta frente al Deportivo. Por un momento tuve la impresión de que estaba asistiendo a un espectáculo de características similares, en el que los artistas que actuaban en el escenario estaban llevando a cabo un número de ilusionismo, en el que nada era lo que parecía. Y lo curioso del caso es que, enfrentado a esa tesitura, no sabía muy bien cuál debía ser mi respuesta a lo que estaba contemplando. Por un lado, debo reconocer que estaba disfrutando con la locura que los futbolistas estaban escenificando en el verde. La frecuencia cardíaca disparada, síntoma inequívoco de emociones fuertes, que es, en esencia, lo que se espera de un espectáculo. Pero, por otra, es de justicia admitirlo, un punto de rabia y de indignación ante la falta de control que mostraban los nuestros, a pesar de lo ventajoso del marcador. ¿Cómo es posible bailar sobre el alambre, con el riesgo de caer, cuando sólo unos minutos antes parecías dueño y señor de la situación? Aquello no podía ser real; era una ilusión, puro artificio. ¡Pues hete aquí que no! Y lo malo del asunto es que lleva camino de convertirse en un hábito. Este equipo es bonito de ver, hace cosas, sorprende con latigazos precisos, pero que, lamentablemente, no acaban de ser decisivos, determinantes. Y cuando parece que el espectáculo ha concluido, parece empeñado en abrir puertas que no debería abrir, permitiendo que el rival regrese, interrumpa y amenace. El pasado domingo la moneda cayó cara, pero no siempre será así.

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