- Anna Batlle Planas
Periodista - Barcelona
Actualizado el 01/09/2026 18:19 CEST
Volver a la rutina tras las vacaciones va, en muchos casos, acompañado de la culpa y el miedo por todos los excesos del verano. Según la médica y experta en neurofisiología Estela Lladó-Carbó, en setiembre crecen notablemente las consultas sobre cuánto pasarán factura las cenas tardías, el alcohol y la disminución de ejercicio físico durante las semanas de descanso.
Runedia - Mundo Deportivo"Unas semanas de excesos no dejan una huella permanente en un organismo sano, sino que el problema empieza cuando los horarios del verano se quedan instalados en la rutina", asegura la doctora de Monarka Clinic, que añade: "El riesgo real a medio y largo plazo no es el verano en sí, sino que lo transitorio se cronifique. Si en octubre seguimos cenando tarde, durmiendo poco y sin movernos, ya no hablamos de un problema de las vacaciones, sino de un nuevo estilo de vida, que sí que envejece".
"El sueño es el primer hábito que conviene recuperar"
Uno de los principales cambios que se producen durante el verano tiene que ver con "acostarse y levantarse cada día a una hora distinta, que puede provocar 'jet lag social', un desplazamiento del reloj interno que afecta al sueño, al ánimo y al metabolismo", explica Lladó-Carbó. Y la recuperación del reloj circadiano no es inmediata, recuerda la experta, sino que "se reajusta, aproximadamente, a una hora por día y, con horarios regulares, el sueño puede volver a su sitio en una o dos semanas".
Imagen recurso de una persona durmiendoPexelsEn cambio, tanto el metabolismo como la forma física "necesitan algo más de tiempo", prosigue la neurocientífica, "por lo que recuperar la sensibilidad a la insulina y el tono muscular perdidos puede llevar entre tres y seis semanas de movimiento regular". Los metaanálisis muestran que "los beneficios de las vacaciones se desvanecen entre las dos y cuatro semanas de rutina", añade, y "la buena noticia es que sus pequeños costes se desvanecen aproximadamente en el mismo plazo".
"Si alguien solo puede cambiar una cosa este septiembre, que sea despertar todos los días a la misma hora", sentencia Lladó-Carbó. "Es gratis, y probablemente la intervención de longevidad con mejor relación esfuerzo-beneficio que conozco".
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A partir de ahí, la doctora y neurocientífica apuesta por "recuperar progresivamente cinco hábitos":
- Mantener una hora fija de despertar y exponerse a la luz exterior.
- Moverse a diario y entrenar la fuerza al menos dos veces por semana.
- Adelantar la cena y desayunar con tiempo.
- Desconectar un rato cada día.
- Cuidar los vínculos.