Actualizado el 14/08/2026 16:20 CEST
El consumo de drogas no es, ni mucho menos, un fenómeno propio de nuestra época. Griegos y romanos conocían y utilizaban numerosas sustancias capaces de alterar el organismo y la percepción, aunque entonces no existía una separación tan clara entre droga y medicamento. De hecho, podían emplearse para aliviar el dolor o provocar el sueño, pero también con fines recreativos, religiosos e incluso como venenos.
Recreación mediante inteligencia artificial de un hombre en la Antigua Grecia preparando un remedio a base de plantas medicinales.Imagen creada con IAAsí lo explica el historiador Jordi Pérez González en un artículo publicado en 'Historia National Geographic', en el que recupera una contundente advertencia atribuida a Diágoras de Melos en el siglo V a. C.: "Más valía morir que caer en las garras del opio". Una frase que demuestra que los peligros de la dependencia ya preocupaban en la Antigüedad, pese a que el consumo de estas sustancias circulaba con relativa libertad por el Mediterráneo.
De la mandrágora a la belladona: las "drogas" de la Antigüedad
El propio concepto era muy diferente al actual. Según explica Pérez González, las sustancias que hoy consideraríamos drogas se integraban dentro de una categoría mucho más amplia de fármacos o remedios naturales. Autores de la Antigüedad como Plinio el Viejo y Dioscórides llegaron a describir cerca de un millar de sustancias y preparados diferentes.
Entre ellos aparecían nombres todavía conocidos como la mandrágora, la belladona, la cicuta, el cannabis o el opio. Sus efectos podían ser muy distintos. La mandrágora, por ejemplo, se utilizaba por sus propiedades anestésicas; la belladona podía servir para inducir el sueño o aliviar determinados dolores, mientras que otras plantas provocaban delirios y alteraciones de la percepción.
Belladona: una conocida planta medicinal?Wikimedia CommonsEstas sustancias tampoco se consumían siempre de la misma forma. Podían prepararse mediante infusiones, mezclarse en aceites, aplicarse sobre la piel, utilizarse en baños o incluso inhalarse. La diferencia entre un remedio beneficioso y una sustancia peligrosa dependía en buena medida de la preparación y de la cantidad utilizada.
El cannabis llegó a convertirse en un producto de lujo
Entre todas ellas, el cannabis y el opio fueron dos de las sustancias que alcanzaron mayor popularidad entre griegos y romanos, según recoge el historiador. El cannabis llegó desde Oriente y su relativa escasez hizo que durante un tiempo fuera considerado un producto de lujo.
El Cannabis fue un producto muy apreciado por los antiguos romanos.)Sean Gallup - Getty ImagesSu consumo llegó incluso a las reuniones de las clases acomodadas. Pérez González señala, basándose en los escritos del médico Galeno, que las élites romanas llegaron a regalarse cannabis en encuentros sociales, una costumbre que habrían heredado de los atenienses. También podía quemarse para inhalar su humo y obtener efectos estimulantes, relajantes o alucinógenos.
Pero no todo era recreativo. Plinio el Viejo recogió también diferentes aplicaciones medicinales de esta planta, desde aliviar determinadas molestias articulares hasta su utilización sobre quemaduras.
El opio, una de las grandes drogas de Grecia y Roma
Sin embargo, si hubo una sustancia especialmente presente en el mundo antiguo fue el opio, obtenido de la adormidera. Los griegos fueron quienes dieron nombre al látex extraído de esta planta y diferentes médicos y escritores describieron sus propiedades como calmante y somnífero.
Su importancia fue tal que terminó rodeado también de mitología. Algunas tradiciones atribuían al dios de la medicina, Asclepio, el descubrimiento de los secretos de la adormidera, mientras que otras relacionaban su difusión por el Mediterráneo con Alejandro Magno y sus conquistas asiáticas.
Algunos historiadores atribuyen la difusión del opio por el Mediterráneo con los viajes de Alejandro Magno por Asia.PixabayCon el paso de los siglos, el opio se convirtió en ingrediente de distintos preparados medicinales. Los médicos de las cortes imperiales elaboraban compuestos que lo incluían y, según recoge 'National Geographic', se ha llegado a plantear que algunos de estos preparados pudieron provocar auténticas adicciones entre sus consumidores.
Tiberio y el "excelente opio" de Capri
El consumo tampoco habría sido ajeno a los propios emperadores. Uno de los ejemplos más llamativos recogidos por Pérez González es el de Tiberio, de quien se decía que se había trasladado a Capri, entre otros motivos, para disfrutar del excelente opio que se producía en la isla, cuyo cultivo se remontaría a los antiguos colonizadores griegos.
El emperador Tiberio llegó a mudarse a la famosa isla de Capri por el opio que allí se producía.CanvaLee también
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Victor VIllarEl historiador recuerda además una afirmación de Plinio el Viejo según la cual el opio "siempre gozó de favor entre los romanos". Su presencia en remedios médicos, entre las élites y en la vida cotidiana muestra hasta qué punto estas sustancias formaban parte de aquellas sociedades. Eso sí, aunque su circulación no estaba perseguida como ocurre actualmente con muchas drogas, los propios autores antiguos ya conocían sus riesgos y advertían de las consecuencias que podía tener un consumo excesivo.
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