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Entre el cielo y el mar: W Barcelona

Entre el cielo y el mar: W Barcelona
Entre el cielo y el mar: W Barcelona Entre el cielo y el mar: W BarcelonaReportaje Foodie

El conocido popularmente como "Hotel Vela" no ha dejado de redoblar constantemente los esfuerzos por convertirse en una referencia gastronómica

Actualizado el 26/07/2026 07:00 CEST

Hace ya más de quince años que el 'skyline' de Barcelona es inimaginable sin el hotel W Barcelona; el majestuoso rascacielos diseñado por Ricardo Bofill se convirtió desde su inauguración en icono de una ciudad abierta al mar y convertida en uno de los principales destinos del mundo.

Pero, más allá del edificio en sí mismo, W Barcelona no sería la referencia internacional que es si todo lo que sucede en su interior no estuviera a la altura. Y, en este sentido, el conocido popularmente como "Hotel Vela" no ha dejado de redoblar constantemente los esfuerzos por convertirse en una referencia gastronómica y de ocio dirigida tanto a huéspedes como a turistas en general y –también– al público barcelonés.

La platja de la Barceloneta, en BarcelonaLa platja de la Barceloneta, en BarcelonaPropias: Foodie

Un lugar y un momento para todos

De ello se encargan día a día un grupo de personas lideradas por profesionales como el director general, Peter Schickling, la directora de 'beverage & food', Georgina Esteve, el chef ejecutivo, Rafael López Aliaga, el hotel manager, Benjamin Cowtan, o el director de Noxe, Jeremías Boquete, entre otros. Su trabajo conjunto se encamina a proporcionar una estancia inolvidable bajo el 'leitmotiv' de "whatever, whenever": lo que quieras, cuando quieras.

Y es que, tal y como nos explica Georgina Esteve, "hace unos años nos empezamos a dar cuenta de que muchos de nuestros clientes ya conocen Barcelona de anteriores visitas y nos utilizan como un mini resort: quieren desconectar de sus problemas y hacer mucha vida en el hotel. Y es que aquí tienen piscina, 'cocktail bar', restaurantes, 'beach club', el AWAY spa...".

Por este motivo, y teniendo en cuenta que la estancia media es de unos cuatro días, uno de los aspectos en los que han ido incidiendo en W Barcelona ha sido la oferta de espacios distintos y polivalentes –cada uno con su propia atmósfera– en los que poder desayunar, almorzar, cenar o tomar un cóctel. Según Georgina, "queremos que en el hotel haya un lugar y un momento para todos".

Pero en W Barcelona no solo aspiran a satisfacer al visitante, sino que también quieren conectar con el público local, al que homenajean en el restaurante SALT con detalles como su propia lectura de la bomba de la Barceloneta o los cócteles Barceloneta, San Sebastià, Pescadors y Bogatell. 

Otro de sus espacios, Fire, acoge el evento Cuatro Manos, en el que cada temporada invitan a un chef distinto con la intención de "traer Barcelona al hotel. Nos gusta que los extranjeros conozcan nuestra cultura y, al mismo tiempo, que la gente de aquí se sienta como en su casa". Los últimos restaurantes con los que han colaborado han sido La Gormanda, Xavier Pellicer, Clara Barcelona y Deliri, de David Morera.

W Barcelona, donde todo es posible

El peruano Rafael López Aliaga lleva tres años como chef ejecutivo de W Barcelona, al que llegó después de haber estado 18 años trabajando en otros hoteles de la cadena Marriott en distintos lugares del mundo, como Lima o la isla de Aruba. Pero, ahora mismo, sus expectativas de vida pasan por no moverse de Barcelona durante un buen tiempo: "Quiero que mi hija descanse de tanto viaje, y además me gusta mucho la ciudad. Creo sinceramente que desde el hotel tenemos la mejor vista posible, sientes que estás suspendido sobre Barcelona y, al mismo tiempo, que la puedes tocar".

Algo que sedujo inmediatamente a Rafael fue la iconicidad del hotel: "La silueta, el mar que lo rodea, la decoración... Cualquier elemento tiene su significado y eso lo ves también en los distintos restaurantes, cada uno de los cuales tiene su propio concepto, su narrativa".

El primer reto que tuvo que abordar fue desarrollar Noxe, un espacio situado en la emblemática planta 26 del hotel que, por un lado, es un restaurante basado en la gastronomía japonesa tradicional que también introduce ingredientes locales. El chef japonés Azuma Songa asesoró la elaboración de una carta "no muy extensa, que permite hacerse una idea bastante representativa de lo que servimos".

Noxe, del Hotel Vela, en BarcelonaNoxe, del Hotel Vela, en BarcelonaPropias: Foodie

Pero Noxe –con el experto mixólogo Jeremías Boquete al timón– es también una coctelería de vanguardia en la que se puede disfrutar de las espectaculares vistas frente a combinados de autor inspirados en la cultura del país del sol naciente.

Además, y bajo el concepto 'yukari' (que en japonés significa 'conexión' o 'vínculo especial'), Noxe invita a algunos de los mejores 'bartenders' del mundo para generar sinergias y enriquecer su propuesta: han colaborado, entre otros, con bares como el mexicano Handshake –mejor bar del mundo en The World's 50 Best Bars 2023–, Creps al Born, Farola o el Volta del Hotel Borneta.

SALT, el nuevo concepto con alma mediterránea

Desde las alturas, aterrizamos en la playa, ya que el siguiente proyecto de López Aliaga en W Barcelona fue SALT, un restaurante a pie de mar de atmósfera plenamente mediterránea.

Desde el primer momento, el chef tuvo claro que la estrella del restaurante iban a ser los arroces, como el arroz caldoso de bogavante, el arroz negro de bacalao, el arroz meloso de presa ibérica o un arroz tan tradicionalmente barcelonés como el del señorito. Y el más solicitado: el arroz de sepia y gamba roja.

Salt, del Hotel Vela, en BarcelonaSalt, del Hotel Vela, en BarcelonaJiri Lizler

En SALT también dan su propio sello a tapas de toda la vida como la ya mencionada bomba de la Barceloneta, las gambas al ajillo y los calamares a la andaluza. Y, haciendo honor al nombre del espacio, el comensal es recibido a modo de bienvenida con el ritual de las tres sales, en el que puede probar tres tipos de sal distinta con pan de masa madre y aceite de oliva; una sal que también está presente en postres como el 'brownie'.

Frente al restaurante, una prolongación en forma de chiringuito –SALT Beach Club– permite picar y tomar algo con los pies descalzos en la arena. El viaje gastronómico de W Barcelona sigue en Fire, donde el fuego es protagonista y elemento conductor: "Prácticamente todo lo que tenemos aquí toca la brasa, tanto las carnes como los pescados y las verduras".

En Fire reinterpretan técnicas centenarias y las aplican a productos ecológicos y de proximidad: la carta cambia cada temporada porque "nos gusta aprovechar lo que nos da cada estación". Muchos de los platos están concebidos para compartir, para que "en cada mesa se pruebe de todo, como en las comidas familiares de toda la vida". Y es que hay cortes de carne muy generosos, como la suprema de vaca, el 'tomahawk' o el chuletón madurado, y también pescados enteros: rodaballo, lubina, lenguado... Además, cada comensal puede personalizar su plato con salsas y guarniciones que van cambiando en función de la época del año.

Fire, del Hotel Vela, en BarcelonaFire, del Hotel Vela, en BarcelonaPropias: Foodie

En el corazón de la sala de estar del hotel está el W Lounge; sus bocaditos permiten almorzar y cenar, aunque su función es sobre todo la de tomar aperitivos antes de desplazarse a otras zonas del hotel. Desde allí, se conecta con la terraza W Wet Deck, en la que –entre chapuzón y chapuzón en la piscina– se puede saborear una carta internacional, ligera, refrescante e informal: sándwiches, 'bowls', 'tartares', ceviches...

Finalmente, Coya da vida a la cocina peruana y latinoamericana contemporánea en un entorno vibrante y envolvente. Desde ceviches recién preparados hasta anticuchos a la parrilla y cócteles de autor, cada elemento está diseñado para encender los sentidos. Tanto si cenan en el interior como en la amplia terraza con vistas al mar, los comensales se sentirán transportados por sabores atrevidos, música afrohouse y un diseño impactante. Lo hemos dicho antes y lo repetimos: en el Hotel W tienes lo que quieras y cuando quieras sin tener que salir de él.

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