Fobia social: cuando el miedo a ser juzgados nos limita la vida
Hablar delante de mucha gente, entrar en una tienda o participar en un encuentro social son situaciones cotidianas que pueden generar inseguridad. Sin embargo, cuando el miedo es intenso y persistente, e interfiere en el día a día, puede ser una señal de fobia social. Este trastorno puede provocar síntomas físicos como taquicardia, sudoración, temblores o sensación de falta de aire, así como pensamientos negativos y una preocupación constante por la opinión de los demás. Si no se trata, puede favorecer el aislamiento social y afectar significativamente a la calidad de vida.]]>
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