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Hotel Miramar, un oasis urbano sobre Barcelona

Hotel Miramar, un oasis urbano sobre Barcelona
Hotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaHotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaReportaje Foodie

Historia, gastronomía y vistas privilegiadas se dan cita en este emblemático hotel de Montjuïc, renovado para conquistar a visitantes y barceloneses

Actualizado el 23/07/2026 08:59 CEST

Con Barcelona situada literalmente a sus pies, el edificio que alberga el Hotel Miramar ha sido testigo durante casi cien años –a lo largo de los cuales ha tenido diferentes usos– de una visión privilegiada de la historia de la ciudad. Aunque paradójicamente, y a pesar de su espectacular ubicación y de su proximidad con el emblemático funicular de Montjuïc, ha atravesado etapas en las que ha sido un gran desconocido por muchos barceloneses.

Construido por el arquitecto Ramon Raventós para la Exposición Universal de 1929 –en aquella ciudad de los prodigios novelada por Eduardo Mendoza–, el pabellón acogió durante años los estudios de TVE en Cataluña: a los más viejos del lugar tal vez les suenen programas como Miramar. Y después de unos años –demasiados– en desuso y tras una restauración integral a cargo del arquitecto Óscar Tusquets, que respetó su histórica fachada, reabrió sus puertas como hotel de lujo en el 2006.

Después de haber cambiado de propiedad hace dos años –ahora forma parte de Atom Hotels Socimi–, el Hotel Miramar ha estrenado en los últimos meses nuevas instalaciones y ha renovado en profundidad tanto sus 75 habitaciones –cada una diferente de todas las demás– como los espacios comunes. 

Hotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaHotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaJordi Soriano -Propias Foodie

¿El objetivo? Seducir no solo a los visitantes internacionales, sino también a los barceloneses que quieran disfrutar de su cocina, relajarse frente a un aperitivo en un paisaje de infarto, tomar una copa, hacer una pausa en el día a día en el magnífico spa Alterego o participar de las actividades culturales que se están impulsando, como las Jazz Nights o las visitas enmarcadas en la capitalidad mundial de la arquitectura. 

No hay que olvidar la importancia de Montjuïc en la vida artística de la ciudad –con instituciones como el MNAC, la Fundació Miró, el Teatre Grec o Caixaforum–, a la que el hotel contribuye con su propia galería, dedicada a exposiciones temporales de creadores nacionales e internacionales.

Según el director del hotel, Eugeni Serranos, "el Palau Miramar es una joya arquitectónica y nos sentimos en la obligación de devolverlo al lugar que se merece como emblema de la ciudad, de animar a los barceloneses a sentirlo como propio". Su intención y la de su equipo es que el establecimiento se viva como "un verdadero oasis urbano, perfecto para que propios y extraños estén a tiro de piedra del centro de la ciudad y al mismo tiempo se sientan aislados del bullicio. Una clienta me dijo una vez que este hotel es un destino en sí mismo, y eso nos encanta". En definitiva, el Miramar rinde tributo al pasado al tiempo que se proyecta al futuro.

Hotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaHotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaJordi Soriano -Propias Foodie

Studio Miramar, el corazón gastronómico

Como no podía ser de otra manera, una de las apuestas más potentes del hotel es su oferta culinaria, que cuenta como gran bastión con el restaurante Studio Miramar, un nombre que rinde homenaje al pasado televisivo del edificio. El mismo Eugeni atesora una larga trayectoria profesional tanto en el sector de Food & Beverage como en dirección de hoteles, pero nos confiesa que "estoy enamorado de la restauración desde los 14 años. Ese es mi ADN. Cuando me preguntan por mi profesión, digo que soy camarero; eso es lo que realmente me siento porque la restauración es el paradigma de la hospitalidad, es la industria de la felicidad". Y, en este sentido, el Hotel Miramar quiere situarse como un "referente gastronómico".

Al frente de los fogones del Miramar está la chef Marta Rabasseda, una absoluta enamorada de la cocina mediterránea que empezó en el sector en el Hotel Claris, al lado del prestigioso Dani Padró, de quien se considera discípula. 

A lo largo de la conversación, Marta no deja de transmitir su pasión por una gastronomía que considera "excepcional, única en el planeta: contamos con aceite de oliva, una huerta impresionante, pescado que no se encuentra en otras partes del mundo… Y a pesar del cambio climático, todavía tenemos la suerte de notar los cambios de estación. Por algo será que los mejores restaurantes del mundo están aquí".

No es de extrañar, pues, que la base de su cocina sea el respeto al producto y al recetario catalán clásico: "Queremos que los locales encuentren sabores tradicionales, aunque con pinceladas de autor que les sorprendan y eleven su experiencia; y, al mismo tiempo, que los clientes extranjeros –que cada vez buscan más la autenticidad– conozcan nuestra historia". La sopa de cebolla con tomillo, huevo a baja temperatura y queso de Mahón gratinado; el fricandó de ternera con setas; o el canelón mar y montaña de pollo con cigalas son buenas muestras de una cocina hecha con cariño y genuinidad.

Además de incluir sugerencias del día en función de lo que les ofrecen sus proveedores de confianza, la carta de Studio Miramar se renueva cada temporada para servir cada producto en su momento de máximo esplendor, con platos como el corazón de alcachofa confitada salteada con virutas de jamón de bellota o el carpaccio tibio de boletus con foie y avellanas. Y no pueden faltar los arroces, que alternan la tradición con la creatividad: el marinero, el de rape, alcachofas y azafrán, el de bogavante, el de sobrasada con trompetas de la muerte, el de ceps y papada Maldonado…

El mismo equilibrio ofrecen unos postres –como el xuixo de crema con helado de café o la celebrada torrija con avellanas– con los que buscan "que el paladar reconozca los sabores que tanto nos gustaban cuando éramos pequeños, pero con una conciencia más saludable, rebajando las dosis de azúcar y potenciando otros ingredientes". Y todo ello maridado con una cuidada selección de vinos, con recomendaciones que van cambiando cada semana.

Hotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaHotel Miramar, un oasis urbano sobre BarcelonaJordi Soriano -Propias Foodie

Un ambiente para cada ocasión

Aunque Studio Miramar es el corazón gastronómico del hotel, no faltan otros espacios en los que el foodie puede disfrutar de atmósferas distintas en función de la hora del día, de la estación del año, del estado de ánimo o del ambiente que busque. Así, en la Terraza se ofrece una cocina más ligera a partir de una carta de tapas y platillos que combinan la tradición local –mini bombas, patatas bravas, croquetas caseras– con la internacional –gyozas de verduras con salsa chili agridulce–. Un enclave perfecto para cultivar la tan barcelonesa tradición del vermut.

Los platos healthy –como ensaladas y pokes–, la pasta, los sándwiches y el finger food dominan en el Martina’s Pool, uno de los ámbitos más solicitados cuando aprieta el calor y apetece remojarse en la piscina en un ambiente informal. Y en la sofisticación del Champagne Bar también se pueden degustar platos salidos de la cocina del Miramar mientras se cede a la tentación de la coctelería de autor o de los champagnes premium.

Los elegantes jardines diseñados por el mítico paisajista Jean-Claude Nicolas Forestier –que transportan al visitante a un lugar de ensueño suspendido en el tiempo– enmarcan diferentes espacios para celebraciones y eventos privados, con catering a cargo de Nandu Jubany. No sorprende la anécdota que cuenta Eugeni Serranos protagonizada por un cliente que "se alojó aquí con motivo de la celebración de la feria Seafood, pero cuando esta terminó no quería irse. Y acabó trayendo a su familia durante quince días más".

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