
- Chema G. Fuente
Periodista
Actualizado el 23/08/2026 19:22 CEST
Por más que los propios protagonistas, se empeñaron, en la previa del partido del Atlético de Madrid ante el Villarreal, en intentaron que el asunto transcurriese casi desapercibido, que todo el foco se centrase en lo deportivo, estaba claro que era algo que iba a ocupar buena parte de lo que sucediese.
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Chema G. FuenteEra la primera vez que Julián Álvarez se enfrentaba, cara a cara, con los aficionados del Atlético, desde que, a inicios del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, afirmase públicamente que quería irse del club, “para cumplir un sueño”. El sueño en cuestión, por si se han ido de vacaciones a Plutón, es jugar en el FC Barcelona.
Julián Álvarez, en el banquillo del Atlético de Madrid.Kiko Huesca / EFEA raíz de ahí, un insufrible culebrón que el Atlético quiso zanjar en varias ocasiones, para explicar a todo el que quiera escuchar, que el futbolista tiene contrato hasta 2030 con el club y una cláusula de 490 millones.
A partir de ahí, a Julián le va tocar recorrer el mismo camino de redención que recorrió Griezmann en su día, pero claro el francés era un superclase y un tipo con una personalidad arrolladora, que lo entendió absolutamente todo.
Un futbolista que asumió sus propias decisiones, que agachó la cabeza y trabajó para reconquistar a los aficionados del Atlético, para marcharse como una de las mayores leyendas del club.
Imagen del partido ante el VillarrealKiko Huesca / EFEEn el caso del delantero argentino, no está ni siquiera en ese estado mental, de querer solucionar una relación rota. Su gestualidad, lo que los ‘snobs’ llaman su lenguaje corporal, así lo señalan.
La retransmisión del partido se centró en varias ocasiones en él, cariacontecido, con el mismo rictus y actitud de incomodidad que se ve en algunas de las sesiones de entrenamiento. Ya saben, esa postura del que está donde no desea estar. Y sobre todo, si te recuerdan a la cara cómo actuaste.
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Chema G. FuenteCon ese nuevo 'look' a lo Pedro Pascal, en un drama de época, de esos de sufrir mucho. Mirada perdida hacia el horizonte, como si este asunto no fuese con él, con algunos compañeros queriendo sacarle una sonrisa o un gesto, hasta que se cansan de tanta tragedia, que nadie diría que hablamos de un futbolista profesional de los mejor pagados del mundo y que ya está en uno de los clubes más destacados del planeta.
No había muchas dudas de cómo iba a reaccionar la grada. Cuando te minusvaloran, cuando te dicen que eres poca cosa, que no eres lo suficiente para lo que tú crees merecer, no puedes esperar una respuesta que no venga desde el desengaño, desde el dolor.
Diego Simeone, en el partido.Kiko Huesca / EFENo sucedió nada cuando salió a calentar, porque apenas había afición; pero sí que sucedió durante las alineaciones. Una sonora pitada en la que participó todo el estadio. Si no fue peor, más larga, es porque rápidamente se pasó a anunciar al siguiente jugador, y acto seguido a Simeone, que se llevó una gran ovación de todo el estadio.
En la pausa de hidratación, Julián también optaba por demostrar, con su gestualidad, su situación. En un segundo plano, teniendo que cogerle Luis Piñedo, preparador físico del equipo, por el hombro, para que se uniese al resto de compañeros en la piña.
Avanzaban los minutos y el partido se le atascaba al Atlético. En ese contexto, todo apuntaba a que Simeone iba a tener que echar mano del futbolista internacional argentino, con la situación de incomodidad que se iba a generar.
Tímidos silbidos de la grada cuando el equipo se retiraba, hacia el delantero, o cuando los suplentes volvían a saltar al campo. Nada del otro mundo, la verdad. Hasta que, mediada la segunda parte, el partido se puso tan complicado, que Simeone tuvo que echar mano de él. Ya en el calentamiento se llevaba una pitada.
Cánticos contra el Barcelona, Cataluña y Julián Álvarez
No sólo él, también cánticos en contra del FC Barcelona y de Cataluña. Y ya sobre el campo, pitada cuando tocaba el balón y un cántico claro. "Dile que se vaya, dile que se vaya, de una puta vez", es lo que se cantó mayoritariamente desde el fondo sur.
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