Este Mundial se ha jugado a más de 30 grados en media docena de sedes y eso ha dejado una imagen repetida: los dos equipos yendo hacia las bandas en torno a los minutos minuto 23 y en el 67, botellas, toallas y pizarras improvisadas. La pausa de hidratación nació como medida sanitaria, pero los entrenadores la han tratado de aprovechar como un tiempo muerto encubierto del que sacar partido. La pregunta es si de verdad ha tenido impacto. Si esos tres minutos cambian partidos o solo los interrumpen. Ya hubo algunos análisis previos muy interesantes, pero en MARCA decidimos esperar a tener la película completa antes de sacar conclusiones.
La 'mentira' del Mundial<br>

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