- Hannah Benarie HASSON
Actualizado el 03/07/2026 11:37 CEST
Francia impresiona. 'Les Bleus' cuentan con una delantera demoledora, liderada por Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Michael Olise, tres cracks con nivel de Balón de Oro, y complementada con jugadores 'top' como Bradley Barcola o Desiré Doué. Juntos forman una línea ofensiva capaz de decidir partidos por si sola.
En esta Copa del Mundo ya llevan 13 goles y la selección de Didier Deschamps se ha convertido en el ataque más temido del campeonato, liderando la clasificación de los equipos más goleadores. Lo que antes representaban Brasil y Alemania en la historia del fútbol mundial, hoy parece tener acento francés.
Sin embargo, reducir este fenómeno francés a este Mundial sería un error. Lo que se está viendo en Estados Unidos, México y Canadá es la culminación de un proceso que comenzó hace más de una década. El ataque que hoy deslumbra al mundo es la consecuencia de una transformación histórica que ha cambiado el equilibrio de poder del fútbol internacional.
De la séptima selección más goleadora a la primera
Entre los Mundiales de 1998 y 2010, Francia anotó 25 goles. Era una cifra respetable, pero insuficiente para competir con las grandes máquinas ofensivas de la época. Alemania lideraba con 52 tantos y Brasil la seguía muy de cerca con 51, es decir, solo un gol de diferencia.
El panorama actual es completamente distinto. Desde Brasil 2014 hasta el Mundial 2026, Francia acumula 53 goles en fases finales mundialistas y ninguna otra selección se acerca a esa cifra. Los galos no solo lideran la clasificación, sino que aventajan en 16 goles a Alemania (37) y Argentina (37), sus perseguidores más cercanos. Portugal y España se encuentran en novena y décima posición con 30 y 28 goles.
Jugadores de la selección francesa celebrando un golYuki Iwamura / Ap-LaPresseUn equipo que atraviesa generaciones
Francia no se ha convertido en la referencia ofensiva de la noche a la mañana, su ascenso se apoya en casi tres décadas de presencia constante en la élite. La primera gran generación llegó a finales de los años noventa, liderada por Zinedine Zidane, que conquistó el Mundial de 1998 y volvió a disputar una final en 2006. Aquella selección convirtió a Francia en una potencia mundial que dejó una huella imborrable en la historia del torneo.
La Francia de 1998 en la que formaron Dugarry DeschampsMDDoce años después apareció una nueva generación completamente distinta con Antoine Griezmann, Olivier Giroud y, sobre todo, Kylian Mbappé como referentes. Francia volvió a conquistar el mundo en Rusia 2018 y alcanzó una nueva final en Qatar 2022, donde solo cayó en la tanda de penaltis ante Argentina tras uno de los partidos más espectaculares jamás vistos en una Copa del Mundo.
Pocas selecciones pueden presumir de una regularidad semejante. En apenas 24 años, Francia ha disputado cuatro finales mundialistas y ha levantado dos Copas del Mundo. Lo más llamativo es que lo ha conseguido con generaciones distintas, estilos diferentes y protagonistas completamente nuevos.
Curiosamente, la generación de Zidane y la de Mbappé presentan un balance casi idéntico, con un Mundial ganado y otro perdido. La diferencia parece estar en el aspecto ofensivo, donde esta nueva generación se ha convertido en la selección más goleadora de los Mundiales desde 2014. Una auténtica máquina de hacer goles.
Alemania ya no domina el gol
Durante buena parte de las últimas décadas, la 'Die Mannschaft' era una selección regular, eficaz y con una gran capacidad goleadora. No destacaba por el espectáculo ni por la creatividad individual, sino por su estilo basado en el orden, la disciplina táctica y la eficacia. La mejor representación de esa identidad fue Miroslav Klose que con 16 goles se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, poniendo a la selección alemana en lo más alto.
La situación ha cambiado. Alemania ha pasado de 52 goles entre 1998 y 2010 a 37 entre 2014 y 2026. Sigue siendo una selección competitiva, pero ya no cuenta con un delantero centro dominante ni con un ataque capaz de marcar diferencias como en el pasado. El país que durante años definió el gol de los Mundiales ha dejado de ser la principal referencia ofensiva, y ese vacío lo ha ocupado Francia.
Mbappé, el heredero de una nueva era
Si Klose fue la imagen del dominio alemán, Mbappé representa el ascenso francés. Su irrupción ha coincidido con la explosión goleadora de Francia y con el período más exitoso de la selección desde la época de Zidane. Con apenas 27 años, está entre los máximos goleadores de la historia de los Mundiales y alcanza registros que parecían inalcanzables.
El jugador del Real Madrid fue campeón del mundo en 2018 con tan solo 19 años y rápidamente se convirtió en la nueva cara del fútbol internacional. Cuatro años más tarde, en Qatar 2022, anotó un hat-trick en la final ante Argentina y terminó el torneo como máximo goleador con ocho goles.
Mbappé besa la Copa del Mundo logrado por Francia en 2018Getty ImagesFrancia es la nueva Brasil
Durante mucho tiempo, Brasil representó la fantasía ofensiva del fútbol mundial. Las generaciones brasileñas de finales de los noventa y principios de los 2000 reunían a varios de los mejores jugadores del planeta. Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho compartieron equipo y llegaron a estar entre los principales candidatos al Balón de Oro al mismo tiempo.
Cuando se hablaba del mejor ataque del mundo, todos los focos iban hacia 'La Canarinha'. Hoy, esa sensación se ha trasladado a 'Les Bleus'. Mbappé es una de las mayores estrellas del mundo, Dembélé viene de completar la mejor temporada de su carrera y Olise se ha consolidado como uno de los futbolistas más prometedores de Europa. Son tres grandes candidatos ha ganar el Balón de Oro. A ellos se les suman Desiré Doué y Barcola, una generación que parece no tener techo.
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Marc CanosaSi Alemania representaba el orden y Brasil la fantasía, Francia parece haber encontrado el equilibrio entre ambos modelos. Tiene la disciplina táctica necesaria para competir al máximo nivel y, al mismo tiempo, una concentración de talento ofensivo comparable a la de las mejores generaciones brasileñas.
Los 53 goles marcados por 'Les Bleus' en los Mundiales desde 2014 son la prueba de un cambio de ciclo. La selección que durante años admiró a Brasil se ha convertido, para muchos, en su heredera.
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