La Real abraza el caos
La Real de Matarazzo, Bretos y Aperribay sigue teniendo problemas. Por cosas mal hechas, por todo tipo de factores. Pero también tiene múltiples virtudes que pueden salir a relucir en cualquier momento y ganan partidos. Hay nivel, falta consistencia. Tocará darle continuidad a lo bueno tras el parón, y minimizar al máximo lo malo. Pero por mucho que se hable fuera de priorizar defender mejor, de lograr solidez defensiva sin perder mordiente ofensiva, de ser más dominantes, de ganar alguna vez tranquilos, parece evidente que la Real Sociedad, esta Real, abraza el caos. Y que está feliz con ello. Al menos más que con otras cosas. Incluso más cómoda y segura, aunque suene raro leerlo después de temer perder dos puntos por un gol en propia en el 88’ en Mestalla. El aficionado se habrá tirado de los pelos viendo las transiciones y centros valencianistas, habrá gritado de alivio, rabia y felicidad con el zambombazo de Barrene que ganó el partido, y habrá jurado en hebreo cuando ha visto al joven Aimar rematar de cabeza en el área en el descuento obligando a Remiro a sacarse de la manga la parada de la semana, salvadora. Puede parecer difícil de sostener en el tiempo pero quizá sea más exitoso que dure lo que tenga que durar, pero bien, que pretender cambiarlo para tratar de hacerlo sostenible y alargarlo. Quizá haya que, simplemente, acostumbrarse a ello, relajarse y disfrutar (y sufrir) en la lotería de la ruleta rusa que, eso sí, hay que matizar que ha salido bastantes más veces bien que mal cuando se ha jugado sin pretender cambiar ese espíritu. ]]>
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