
Actualizado el 04/07/2026 06:55 CEST
A las seis de la mañana, cuando buena parte de la ciudad todavía duerme, Lola Pérez ya está en movimiento. Algunas veces dirige una clase. Otras, entrena para una nueva carrera. En ocasiones simplemente corre porque correr forma parte de su manera de entender la vida.
Lo hace desde hace casi cuatro décadas. Lo ha hecho en días luminosos y en etapas oscuras. Lo hizo cuando los médicos le diagnosticaron esclerosis múltiple. Lo hizo cuando escuchó las palabras «cáncer de mama». Lo hizo cuando no sabía qué iba a ocurrir al día siguiente. Y lo sigue haciendo hoy, a los 55 años, mientras prepara nuevos retos deportivos y continúa ayudando a otras personas a descubrir los beneficios del ejercicio físico.
Directora de Flow Fitness Balance en Valdebebas, entrenadora, maratoniana, ultrafondista y mujer de carácter sereno, Lola representa una de esas historias que explican por qué el running es mucho más que una actividad deportiva. Porque detrás de cada dorsal existe una biografía. Y detrás de cada kilómetro, una decisión. La suya ha sido siempre la misma: seguir adelante.
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David Escamilla¿Cómo comienza su relación con el running?
Curiosamente comienza por una apuesta. Yo trabajaba en un centro deportivo cuando era muy joven y una socia me comentó que llevaba tiempo intentando perder esa barriguita que tanto le preocupaba. Practicaba tenis y pensaba que había llegado a un punto donde ya no conseguía avanzar. Me lanzó un reto. Me dijo que cambiaba las clases de tenis por el entrenamiento que yo le propusiera si conseguía ayudarla. Le respondí que había una condición imprescindible: teníamos que empezar a correr. Empezamos a hacerlo juntas y aquello que comenzó siendo un método de entrenamiento terminó despertando algo dentro de mí. Descubrí que correr me gustaba muchísimo. Descubrí que me hacía sentir libre. A partir de ese momento empecé a correr también para mí. Y ya no he parado nunca.
¿Cuántos años hace de aquello?
Tenía aproximadamente dieciséis años. Han pasado casi cuarenta años. Cuando miro atrás, me doy cuenta de que el running me ha acompañado durante la mayor parte de mi vida adulta. Ha estado presente en todas las etapas importantes.
¿Ya imaginaba entonces que terminaría corriendo maratones y ultramaratones?
Para nada. En aquella época corría simplemente porque me gustaba. No tenía grandes objetivos competitivos. No soñaba con medallas ni con podios. Corría porque me hacía sentir bien. Durante años fue así. Una afición. Un espacio propio. Una forma de desconectar. Todo cambió cuando me trasladé desde Badajoz a Madrid.
Lola Pérez corre desde los 16 añosTerceros¿Qué ocurrió?
Recuerdo perfectamente una tarde viendo la televisión. Estaban retransmitiendo la San Silvestre Vallecana. Yo acababa de llegar a Madrid y me impresionó muchísimo ver a miles de personas corriendo juntas por las calles de la ciudad. Había algo especial en aquel ambiente. Alegría, emoción, compañerismo. Vi aquello y pensé: «Yo quiero sentir eso». Quería saber qué se experimentaba formando parte de algo así.
¿Y decidió apuntarse?
La carrera ya había pasado, así que empecé a buscar cuál era la siguiente prueba importante. Vi anunciado el Maratón de Madrid y pensé: pues voy a correr esa. Así de sencillo.
¿Sin experiencia previa en maratón?
Sin ninguna. Había corrido mucho, pero nunca una maratón. Además tenía un hijo pequeño y mi vida era bastante complicada. Entrenaba cuando podía. No seguí una planificación perfecta ni mucho menos. Hacía lo que estaba a mi alcance. Pero llegó el día de la carrera y me presenté en la salida convencida de que iba a terminarla.
Una tarde, viendo la televisión, estaban retransmitiendo la San Silvestre Vallecana. Vi aquello y pensé: «Yo quiero sentir eso»
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¿Qué recuerda de aquella primera maratón?
La recuerdo con una sonrisa enorme. Lo curioso es que terminé los 42 kilómetros disfrutando tanto que al cruzar la meta pensé algo que todavía hoy me hace gracia: «Si llego a saber que esto era tan divertido, habría corrido más rápido». Nunca tuve ganas de abandonar. Nunca pensé en retirarme. Desde el primer kilómetro hasta el último sentí que estaba exactamente donde quería estar.
Y ahí nació la maratoniana.
Sí. A partir de ese momento ya no hubo marcha atrás. Una maratón llevó a otra. Después otra. Y otra. Hoy sinceramente he perdido la cuenta. Debo haber corrido entre treinta y cuarenta maratones, quizá incluso más.
¿Qué ha significado el maratón para usted?
El maratón es una escuela de vida. Te enseña paciencia, disciplina, humildad y capacidad de adaptación. Aprendes que los resultados no llegan inmediatamente. Aprendes que hay días buenos y días malos. Aprendes a convivir con el cansancio. Aprendes que muchas veces la diferencia entre conseguir un objetivo o no conseguirlo está en dar un paso más cuando ya creías que no podías continuar.
Lola Pérez corre como forma de vidaTerceros¿Cuál ha sido su mayor logro deportivo?
Probablemente los 100 kilómetros. Conseguí competir en esa distancia y subir al podio durante varias competiciones consecutivas. Es una distancia que exige muchísimo física y mentalmente. Cuando la gente escucha cien kilómetros suele pensar que es imposible. Pero el cuerpo humano es capaz de cosas extraordinarias cuando la mente está preparada.
¿Qué siente una persona cuando corre 100 kilómetros?
Es difícil explicarlo. Hay momentos de cansancio extremo. Hay momentos de dudas. Hay momentos donde el cuerpo te pide parar. Pero también existe una sensación de conexión contigo misma que es muy difícil encontrar en otros lugares. Aprendes a escuchar tu cuerpo, tu respiración y tus pensamientos. Es casi una conversación interior que dura muchas horas.
También ganó una maratón.
Sí. La maratón conmemorativa de la Batalla de Rande, en Vigo. Fue una prueba muy especial porque solamente se celebró una vez. Conseguir la victoria allí fue un recuerdo maravilloso.
Lola Pérez ha participado y ganado en carreras de 100 kmTercerosSu historia deportiva tiene un punto de inflexión muy importante: la esclerosis múltiple.
Sí. Fue probablemente uno de los momentos más difíciles de mi vida. Cuando me diagnosticaron la enfermedad ya conocía un caso cercano. Había visto cómo una persona pasaba en apenas un año de caminar con normalidad a necesitar una silla motorizada porque ya no podía desplazarse por sí misma. Aquella experiencia me había impresionado muchísimo.
¿Pensó que le ocurriría lo mismo?
Sí. Sinceramente sí. Fue mi primer pensamiento. Cuando recibes un diagnóstico así aparecen muchos miedos. Empiezas a imaginar escenarios terribles. Te preguntas cómo será tu futuro. Te preguntas si podrás seguir haciendo las cosas que amas.
¿Y el running?
Nunca desapareció de la ecuación. Hubo momentos donde tuve que bajar el ritmo. Hubo momentos donde los médicos necesitaban controlar la evolución de la enfermedad. Pero nunca dejé de correr.
Lola Pérez nunca ha dejado de correr, ni en los peores momentos de su vidaTerceros¿Sigue conviviendo con la esclerosis?
Por supuesto. La esclerosis múltiple no desaparece. No es una enfermedad que puedas decir que has superado. Convives con ella. La gestionas. Aprendes a conocerla. Aprendes a escuchar las señales de tu cuerpo.
¿Ha llegado a afectar sus carreras?
Sí. He terminado alguna competición prácticamente sin sentir un pie. Son situaciones difíciles. Tu cuerpo te envía mensajes que no son normales. Pero intento que la cabeza mantenga siempre el control.
En un momento de la conversación dijo una frase muy poderosa.
Sí. Que si una pierna se duerme, mi cabeza no se duerme.
¿Esa es la clave?
Para mí sí. Evidentemente hay que escuchar al cuerpo y ser prudente. Pero la fortaleza mental es fundamental. Muchas veces nos rendimos antes mentalmente que físicamente.
Y después llegó el cáncer de mama.
Sí. Otro golpe inesperado.
Hay que escuchar al cuerpo y ser prudente. Pero la fortaleza mental es fundamental. Muchas veces nos rendimos antes mentalmente que físicamente
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¿Cómo recibió aquella noticia?
Con miedo. Como cualquier persona. Escuchar la palabra cáncer nunca es fácil. Además hubo una coincidencia muy simbólica.
¿Cuál?
Que me lo diagnosticaron precisamente en la época de la Carrera de la Mujer, una prueba en la que siempre había participado y que está vinculada a la lucha contra el cáncer de mama.
Y ocurrió algo muy especial.
Sí. Querían operarme dos días antes de la carrera.
¿Qué hizo?
Les dije que no. Les pedí que me dejaran correr primero.
¿Por qué?
Porque no sabía qué iba a pasar después. No sabía qué encontrarían en la operación. No sabía cómo sería mi recuperación. No sabía si volvería a correr. Pensé que quizá aquella sería mi última carrera durante mucho tiempo. Y quería vivirla plenamente. Quería disfrutarla.
¿Corrió?
Sí. Corrí. Y después me operaron.
Es una decisión extraordinaria.
No sé si extraordinaria. Fue simplemente lo que sentí que tenía que hacer. El running forma parte de mi identidad. Necesitaba despedirme temporalmente de él antes de entrar en quirófano.
¿Cómo está hoy?
Hoy puedo decir que estoy limpia. Evidentemente sigo teniendo revisiones periódicas y nunca puedes relajarte completamente. Pero a día de hoy estoy bien.
Y sigue entrenando.
Sí. Sigo entrenando seis días por semana. Sigo preparando carreras. Sigo soñando con mejorar marcas. Sigo disfrutando exactamente igual que hace años.
¿Cómo es una semana normal de entrenamiento?
Depende del momento de la temporada. Normalmente corro entre cinco y seis días por semana. Las sesiones suelen durar entre una hora y una hora y media. Además realizo trabajo de fuerza, ejercicios de estabilidad, abdominales y todo el entrenamiento complementario que necesita un corredor.
Porque correr no es simplemente correr.
Exactamente. Ese es uno de los grandes errores actuales.
Explíquelo.
Vivimos un momento donde el running está de moda y eso tiene cosas muy positivas. Me encanta ver a más gente haciendo deporte. Me encanta levantarme por la mañana y ver corredores en los parques. Pero también veo cierta falta de conocimiento.
¿A qué se refiere?
A que muchas personas creen que correr consiste simplemente en ponerse unas zapatillas y salir a la calle. Y no es así. Correr requiere técnica, planificación y progresión.
¿Se está perdiendo el respeto a las distancias?
Creo que sí. Hay personas que pasan de no correr nada a querer hacer una maratón en pocos meses. Después llegan las lesiones y las frustraciones.
¿Cuál sería el mensaje correcto?
Paciencia. Constancia. Aprendizaje. Cualquier objetivo es posible si se construye paso a paso.
Ha dicho algo muy interesante: más técnica y menos zapatillas.
Totalmente. Mucha gente invierte cientos de euros en zapatillas y apenas dedica tiempo a aprender técnica de carrera. Una buena técnica te ayuda a correr mejor, más rápido y con menos lesiones.
Además de corredora es entrenadora y directora deportiva.
Sí. Llevo más de treinta años trabajando en el mundo del fitness. Doy clases colectivas, entrenamientos personales y actualmente dirijo un centro deportivo.
Está siempre en movimiento.
Siempre. Y me encanta.
¿Por qué?
Porque el movimiento es vida. Lo digo constantemente. Cuando te mueves estás cuidando tu cuerpo, tu mente y tus emociones. El sedentarismo apaga. El movimiento activa.
¿Qué es correr para Lola Pérez?
Es mi momento. Es mi mejor medicina. Es el lugar donde encuentro equilibrio. Donde ordeno mis pensamientos. Donde recupero energía. Donde vuelvo a conectar conmigo misma.
¿Qué mensaje final le gustaría dejar a quienes nos leen?
Que disfruten. La palabra clave es disfrutar. Yo siempre digo que hay que correr con una sonrisa.
¿Incluso en los días difíciles?
Especialmente en los días difíciles. Porque las sonrisas ayudan más de lo que imaginamos. Yo bromeo diciendo que una sonrisa quema cuatro calorías extra. No sé si es exactamente así, pero sí sé una cosa: la vida es mucho más llevadera cuando la afrontas sonriendo.
Después de todo lo vivido, ¿qué le ha enseñado el running?
Me ha enseñado que siempre podemos dar un paso más. Que somos más fuertes de lo que creemos. Que los obstáculos existen para ser superados. Y que mientras podamos seguir avanzando, aunque sea despacio, siempre habrá motivos para seguir corriendo.
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