Actualizado el 09/08/2026 12:26 CEST
Para un huésped, una habitación de hotel simplemente tiene que estar lista cuando llega. La cama aparece hecha, el baño está limpio y las toallas están colocadas en su sitio. Pero antes de que alguien pueda abrir la puerta y dejar la maleta, hay una trabajadora o trabajador que ha tenido que preparar esa habitación en un tiempo limitada.
Una de las representantes de este minoritario sector es Vania Arana, camarera de piso y presidenta de Las Kellys Catalunya. Es el colectivo que organiza y defiende los derechos de las trabajadoras dedicadas a la limpieza de habitaciones. En una entrevista con La Sexta, explicaba algunos de los detalles y secretos de esta profesión.
El reloj marca el final, las habitaciones siguen esperando
Según explica Arana, el problema que las persigue está basado en la externalización de los servicios. En este sentido, asegura que algunas empresas reducen las horas que figuran en el contrato mientras mantienen una carga de trabajo que, a su parecer, requiere de mucho más tiempo para completarlo.
"Te están poniendo entre 25 y 30 habitaciones en cinco y seis horas, que es algo que no te da tiempo y entonces empleas ocho. Esta carga de trabajo es inhumana. Además, si no lo cumples te llaman la atención, claro está". La consecuencia de todo esto, según su relato, es que la jornada teórica y la real que necesita pueden no coincidir.
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Pol RodríguezUn trabajo que no se basa solo en hacer las camas. Cada habitación implica una sucesión de tareas: recoger, limpiar el baño, cambiar la ropa de cama, retirar residuos, reponer productos y dejar todo preparado para el siguiente huésped. El tiempo disponible para realizar cada habitación se convierte así en uno de los elementos fundamentales del trabajo.
Una habitación más puede significar quedarse después de fichar
Arana cuenta que las camareras de piso pueden encontrarse con una presión añadida cuando se acerca la hora en la que deben estar disponibles las habitaciones para los nuevos huéspedes. "A partir de las 12 de la mañana ya se necesitan habitaciones. Eso te crea una ansiedad tremenda porque ves que quedan muchas sin hacer".
La presidenta de Las Kellys Catalunya asegura que esta presión puede provocar que las trabajadoras alarguen su jornada para terminar las habitaciones pendientes. El resultado final termina siendo una paradoja, es decir, el reloj puede indicar que la jornada ha terminado mientras quedan habitaciones por preparar.
Camarera de piso colocando unas toallas limpiasLa dimensión del trabajo también puede observarse en las cifras que aporta Arana durante la entrevista. Según su testimonio, una camarera contratada a jornada completa puede tener que "superar las 400 habitaciones al mes para ser considerada productiva". La cifra ayuda a entender por qué el número de habitaciones asignadas es tan importante dentro del sector.
En la misma entrevista cita datos de un estudio de Comisiones Obreras realizado en 2024 y señala que el 82% de las trabajadoras analizadas presentaba falta de energía, mientras que el 70% tenía entre cuatro y siete zonas con dolores musculares. También afirma que el 71,5% consumía medicamentos para el dolor y que cuatro de cada diez presentaban síntomas depresivos.
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