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Pepe Sampedro, 43 años, corredor: "A las cinco de la madrugada no hay nadie en la calle; correr en ese silencio me ayuda a despejarme y ordenar las ideas"

Pepe Sampedro, 43 años, corredor: "A las cinco de la madrugada no hay nadie en la calle; correr en ese silencio me ayuda a despejarme y ordenar las ideas"
Pepe Sampedro, 43 años, corredor: "A las cinco de la madrugada no hay nadie en la calle; correr en ese silencio me ayuda a despejarme y ordenar las ideas"

Actualizado el 29/08/2026 12:55 CEST

Pepe Sampedro tiene 43 años, vive en Esplugues de Llobregat y trabaja como programador informático. Empezó a correr hace más de dos décadas, casi por casualidad, inscribiéndose sin experiencia previa en algunas de las carreras populares de Barcelona, pero aquel entretenimiento fue transformándose progresivamente en una disciplina que lo llevó al atletismo en pista, los 800 metros, las carreras de montaña, las pruebas de obstáculos, los diez kilómetros y la maratón.

Su mejor marca en diez kilómetros es de 35 minutos y 15 segundos, mientras que en los 800 metros detuvo el cronómetro en 2 minutos y 7 segundos. Hoy ya no necesita competir cada fin de semana ni perseguir una marca para sentirse corredor: entrena cinco días a la semana, se levanta habitualmente a las cinco de la madrugada y sale a correr cuando la ciudad todavía duerme.

Su gran objetivo es tan sencillo de explicar como difícil de mantener: conservar la velocidad, la fuerza, la intensidad y el compromiso cotidiano con el entrenamiento mientras el cuerpo se lo permita.

Pere Sampedro asegura que la pandemia le hizo descubrir que lo que realmente le gustaba no era competir, sino entrenar.Pepe Sampedro asegura que la pandemia le hizo descubrir que lo que realmente le gustaba no era competir, sino entrenar.Propias

¿Cómo entró el running en tu vida?

Entró a través de las carreras populares. Yo no había corrido desde pequeño, no procedía del mundo del atletismo y tampoco tenía amigos que practicaran este deporte. Simplemente, empecé a interesarme por las carreras urbanas que se organizaban en Barcelona y decidí apuntarme a alguna. Seguramente, una de las primeras fue la Cursa de la Mercè o alguna de esas pruebas muy conocidas que reúnen a miles de corredores. Me inscribí sin haber entrenado prácticamente nada y sin saber demasiado bien dónde me estaba metiendo.

¿Qué edad tenías en aquel momento?

Veintipocos años. Han pasado ya más de veinte años desde aquellas primeras experiencias.

¿Cómo recuerdas la primera carrera?

No fue traumática, porque me la tomé como algo divertido. En aquella época no tenía ninguna ambición deportiva ni seguía una preparación específica. Era algo parecido a salir a trotar por la ciudad, disfrutar del ambiente de una carrera popular y pasar una mañana diferente. No estaba pendiente del tiempo, del ritmo o de la clasificación. La idea era correr un poco, divertirme y descubrir cómo era aquello.

¿Cuándo empezó a convertirse en algo más serio?

Al principio disputaba muy pocas carreras a lo largo del año y lo consideraba un hobby. El atletismo tampoco me entusiasmaba especialmente como deporte. Sin embargo, poco a poco apareció el gusanillo. Además, me junté con otras dos personas que comenzaron a apuntarse a carreras conmigo y se creó una pequeña dinámica de grupo. Casi sin darnos cuenta, nos convertimos en esos corredores un poco obsesionados que querían participar en una prueba cada semana. Siempre estábamos buscando una nueva carrera popular.

¿El grupo fue importante para mantener la afición?

Sí, porque compartir las carreras con otras personas genera motivación y te anima a buscar nuevos retos. Aun así, mi relación con el entrenamiento siempre ha tenido una dimensión muy individual. Me siento muy cómodo entrenando solo y, con el paso de los años, esa soledad se ha convertido en una parte fundamental de mi manera de correr.

Pere Sampedro reconoce que ha corrido maratones, pruebas de montaña y muchas otras distancias, aunque los 800 metros siguen siendo la prueba que más disfruta.Pepe Sampedro reconoce que ha corrido maratones, pruebas de montaña y muchas otras distancias, aunque los 800 metros siguen siendo la prueba que más disfruta.Propias

Posteriormente, te acercaste al atletismo en pista. ¿Cómo se produjo ese cambio?

Hacia 2008 o 2009 empecé a preparar unas oposiciones para bombero. Los resultados no acabaron siendo satisfactorios, pero aquel proceso me llevó a entrenar atletismo en pista. Fue entonces cuando descubrí un mundo completamente diferente. Empecé a entrenar con un grupo de atletismo y a conocer una práctica mucho más estructurada, basada en la disciplina, la planificación, las series, el trabajo técnico y la medición constante de los resultados.

¿Qué encontraste en la pista que no habías encontrado en las carreras populares?

La competición en pista era mucho más intensa. También era divertida, pero tenía un componente de disciplina que me atraía especialmente. Entrenabas cada día con un objetivo muy concreto, trabajabas determinados ritmos y podías comprobar de una forma bastante clara si estabas evolucionando. Era un mundo diferente porque empezabas a descubrir qué tipo de corredor eras, si te encontrabas más cómodo en las pruebas cortas, en el medio fondo o en las distancias largas. Ya no se trataba únicamente de salir a correr, sino de conocer tus capacidades y aprender a desarrollarlas.

¿Cómo te defines como corredor?

Mucha gente me ha dicho que soy un corredor multidisciplinar y creo que es una buena definición. He probado prácticamente todas las distancias y modalidades. He hecho pruebas cortas, carreras largas, atletismo en pista, montaña, obstáculos, maratones e incluso algún lanzamiento. Siempre me ha gustado experimentar y no quedarme encerrado en una sola especialidad.

Pero hay una distancia que ocupa un lugar especial para ti.

Sí, los 800 metros. Es la prueba que más me gusta y que continúo entrenando, aunque hace tiempo que no compito con regularidad. Los 800 metros tienen una combinación muy particular de velocidad, resistencia, táctica y capacidad de sufrimiento. No son un esprint puro, pero tampoco permiten administrar tranquilamente el esfuerzo. Hay que correr rápido desde el principio y saber resistir cuando el cuerpo empieza a pedirte que reduzcas el ritmo.

Pepe Sampedro admite que tras la pandemia prefiere entrenar que competirPepe Sampedro admite que tras la pandemia prefiere entrenar que competirPropias

¿Qué te atrae especialmente de una prueba tan exigente?

Su dureza concentrada. En una carrera larga puedes atravesar fases diferentes, regular el ritmo o intentar recuperarte parcialmente en algún tramo. En los 800 metros todo sucede muy deprisa. Necesitas velocidad, pero también una gran resistencia física y mental. Sabes que llegará un momento en el que las piernas empezarán a pesar muchísimo y, aun así, debes conservar la técnica, la posición y la voluntad de continuar empujando. Ese equilibrio entre control y límite siempre me ha resultado atractivo.

¿Cuáles han sido tus mejores marcas?

En los diez kilómetros, mi mejor marca es de 35 minutos y 15 segundos. La conseguí hace bastante tiempo en la Cursa dels Nassos de Barcelona, que se celebra en diciembre. En los 800 metros, mi mejor registro es de 2 minutos y 7 segundos. Son probablemente las dos marcas en las que más me enfoqué y que intenté superar en diferentes ocasiones.

Has corrido también maratones, pero no las consideras tan relevantes en tu trayectoria. ¿Por qué?

He corrido maratones y he probado muchas otras distancias, pero no las considero especialmente importantes desde el punto de vista de mis marcas. Terminar una maratón tiene valor y supone una experiencia exigente, pero mi identidad como corredor no se ha construido alrededor de esa distancia. He disfrutado más intentando mejorar en los diez kilómetros o en los 800 metros, donde sentía que tenía objetivos más definidos y una relación más directa con el rendimiento.

Terminar una maratón tiene valor y supone una experiencia exigente, pero mi identidad como corredor no se ha construido alrededor de esa distancia

La distancia favorita de Pepe Sampedro son los 800 mPepe Sampedro

Corredor

¿Qué carreras recuerdas con especial satisfacción?

Sobre todo, las carreras de montaña, porque son diferentes y me han permitido divertirme mucho. Algunas han sido ultramaratones y otras han tenido distancias más moderadas, pero todas ofrecen una experiencia que no tiene nada que ver con una carrera urbana. Recuerdo, por ejemplo, la Cursa de les Roques, en Tarragona; la Cinc Cims, en la zona del Montseny, y una carrera vertical que organizan los bomberos en Montserrat, basada en subir escalones. También participé en una prueba de los Pirineos en la que disponías de veinticuatro horas para completar el recorrido.

¿Qué cambia cuando abandonas el asfalto y empiezas a correr por la montaña?

Cambia prácticamente todo. En una carrera urbana puedes controlar mucho mejor el ritmo, sabes que el terreno será relativamente estable y puedes concentrarte en mantener una velocidad determinada. En la montaña tienes que adaptarte constantemente. Aparecen las subidas, las bajadas, las piedras, el desnivel y las dificultades propias del terreno. No puedes imponer siempre el ritmo que te gustaría porque el recorrido te obliga a tomar decisiones. Además, el entorno tiene una presencia enorme y eso convierte la carrera en una experiencia mucho más variada.

Actualmente, entrenas cinco días a la semana. ¿Cómo organizas las sesiones?

La mayor parte del año entreno muy pronto, cuando todavía es de noche. Me despierto habitualmente a las cinco de la mañana. Dependiendo del día, puedo hacer un entrenamiento por la calle, ir al gimnasio o desplazarme hasta una pista de atletismo. Los entrenamientos entre semana tienen una duración máxima de una hora y media, porque después tengo que regresar a casa, ducharme, desayunar, prepararme y empezar la jornada laboral.

La distancia favorita de Pepe Sampedro son los 800 mLa distancia favorita de Pepe Sampedro son los 800 mPropias

¿Por qué decidiste entrenar a una hora tan extrema?

Porque no quería que el deporte ocupara todo mi día ni restara tiempo a otros ámbitos importantes de mi vida. Cuando terminaba de trabajar, no quería dedicar toda la tarde o toda la noche a entrenar. Quería pasar más tiempo con mi compañera, con mi familia y también estar en casa con los gatos con los que convivimos. Como nunca me ha costado demasiado madrugar, llegué a la conclusión de que la mejor solución era aprovechar las primeras horas de la mañana.

¿Cómo es exactamente una mañana de entrenamiento?

Me despierto a las cinco y salgo directamente. No desayuno antes de entrenar porque me he acostumbrado a hacerlo así. Me visto, salgo de casa y empiezo a correr. La ducha y el desayuno llegan después, cuando ya he terminado la sesión. Puede resultar extraño para una persona que no esté acostumbrada, pero para mí se ha convertido en una rutina completamente natural.

¿Qué encuentras en la calle a las cinco de la madrugada?

Prácticamente no hay nadie. Es de noche y la ciudad está vacía. Aunque algunos entrenamientos empiezan por la calle, intento dirigirlos siempre hacia parques, caminos o zonas de montaña. He tenido la suerte de vivir cerca de Collserola en casi todos los lugares donde he residido y eso me ha permitido buscar recorridos alejados del tráfico y del entorno urbano. Existe algo especial en correr a esa hora, cuando todo está en silencio y todavía no ha comenzado la actividad cotidiana.

¿No resulta difícil abandonar la cama, especialmente durante el invierno?

La costumbre tiene mucho peso. Cuando llevas tantos años haciéndolo, ya no existe una negociación diaria contigo mismo. Evidentemente, hay días en los que apetece menos, hace frío, llueve o estás más cansado, pero el entrenamiento forma parte de la estructura del día. No me levanto a las cinco y decido entonces si voy a correr. La decisión ya está tomada porque existe una planificación y una rutina.

Pepe Sampedro confía en poder seguir corriendo hasta que su cuerpo le diga que ya no puede más.Pepe Sampedro confía en poder seguir corriendo hasta que su cuerpo le diga que ya no puede más.Propias

¿La disciplina es más importante que la motivación?

Sí. La motivación puede servir para empezar, pero no se mantiene siempre al mismo nivel. Hay días en los que estás muy motivado y otros en los que no tienes ninguna gana de salir. La disciplina permite continuar cuando desaparece el entusiasmo inicial. Levantarse durante años a las cinco de la mañana no puede depender solamente de cómo te sientes al abrir los ojos. En algún momento, entrenar se convierte en una responsabilidad que has adquirido contigo mismo.

¿Sigues las indicaciones de un entrenador?

Sí. Intento adaptar los entrenamientos a mi disponibilidad y siempre hablo con el entrenador para que las sesiones entre semana no superen esa hora y media. Es importante que la planificación deportiva pueda integrarse en la vida real. No sirve de mucho tener un entrenamiento perfecto sobre el papel si después resulta incompatible con el trabajo, la familia, el descanso o las demás responsabilidades.

¿Qué haces durante el fin de semana?

Normalmente entreno el sábado. Es el día que reservo para el rodaje largo por montaña. Puede ser una sesión de una hora y media, dos horas o el tiempo que determine el entrenador, con bastante libertad de ritmo. Lo importante es que sea por montaña. Nunca he querido abandonar del todo el trail, porque disfruto mucho del contacto con el desnivel, los caminos y los recorridos menos previsibles.

¿Cuál es actualmente tu gran reto como corredor?

Hace años que perdí la ambición por una competición concreta. Mi reto es seguir entrenando al mismo nivel cada año, intentando conservar la velocidad, la fuerza y la intensidad. Ya no necesito pensar en una carrera determinada para sentirme motivado. El objetivo es mantener la continuidad y comprobar que todavía puedo realizar entrenamientos exigentes.

Tras haber probado desde 10K a maratón, la distancia favoria de Pepe Sampedro es el 800 mTras haber probado desde 10K a maratón, la distancia favoria de Pepe Sampedro es el 800 mPropias

¿La pandemia influyó en esa pérdida de interés por las competiciones?

Sí. Durante la pandemia desaparecieron las carreras y durante mucho tiempo vivimos como si esa parte del calendario no existiera. Aquello me hizo darme cuenta de que lo que realmente me gustaba era entrenar. Cuando las competiciones regresaron, ya no sentía la misma necesidad de pagar una inscripción, colocarme un dorsal y participar en una prueba. Me encontraba muy cómodo entrenando solo y había descubierto que podía mantener mi relación con el deporte sin depender de un evento externo.

¿No echas de menos la adrenalina de una salida o la satisfacción de cruzar una meta?

En algunos momentos puede resultar atractivo volver a sentirla, pero ya no constituye el centro de mi motivación. Durante muchos años competí, perseguí marcas y participé en pruebas muy diferentes. Ahora encuentro satisfacción en cumplir un entrenamiento, en sentir que continúo teniendo fuerza o en comprobar que puedo realizar una sesión de velocidad con una intensidad parecida a la de años anteriores. La recompensa es menos visible, pero también más estable.

¿Te has liberado de la necesidad de demostrar algo mediante un resultado?

Probablemente sí. Cuando compites y buscas marcas, siempre existe una cifra que parece juzgarte. Has corrido bien o mal, has mejorado o has empeorado, has cumplido el objetivo o te has quedado lejos. El entrenamiento sin esa presión permite concentrarse más en el proceso. Evidentemente, continúo mirando los ritmos y valorando el rendimiento, porque forman parte del atletismo, pero ya no siento que un resultado concreto determine si aquello ha valido la pena.

Pepe Sampedro tiene como objetivo vital seguir corriendo mientras su cuerpo se lo permitaPepe Sampedro tiene como objetivo vital seguir corriendo mientras su cuerpo se lo permitaPropias

Las lesiones forman parte de la vida de cualquier corredor. ¿Cuál ha sido la más complicada que has sufrido?

Después de llevar dos o tres años entrenando atletismo en pista, tuve una lesión en el pie izquierdo que duró muchísimo tiempo. Cuando digo muchísimo, hablo de años. Tuve que frenar los entrenamientos y entré en esa rueda que conocen muchos deportistas: visitar fisioterapeutas, buscar opiniones distintas e intentar descubrir qué estaba ocurriendo.

¿Llegaste a tener un diagnóstico claro?

No. Pasé por varios profesionales, pero nunca recibí un diagnóstico completamente satisfactorio. No se trataba solamente de escuchar opiniones diferentes, sino de encontrar una explicación concreta que me permitiera entender la lesión y saber cómo actuar. En mi caso, esa respuesta nunca llegó del todo.

¿Qué crees que provocó el problema?

Creo que fue desgaste. Había entrenado demasiado, prácticamente sin pausas, y había apretado excesivamente la máquina. En aquel momento fui un poco bruto. Cuando te encuentras bien, es fácil pensar que el cuerpo puede asumir siempre una carga mayor, pero la acumulación acaba apareciendo por algún sitio. Probablemente no respeté suficientemente el descanso ni las señales que indicaban que debía reducir la intensidad.

¿Cómo lograste recuperarte?

La lesión terminó desapareciendo, aunque tardó muchísimo tiempo. Creo que también existió un componente mental. Llegó un momento en el que me dije que debía olvidarme un poco de ella, dejar de prestarle una atención constante y confiar en que, del mismo modo que había aparecido, acabaría marchándose. Y así ocurrió. No fue una solución inmediata ni mágica, pero finalmente pude volver a entrenar con normalidad.

¿Te da miedo sufrir una lesión que te obligue a dejar de correr?

Sí. Me daría miedo una lesión grave, una rotura o cualquier problema que me impidiera seguir corriendo. Si ocurriera, seguramente intentaría enfocarme más en el entrenamiento de fuerza, porque también me siento cómodo en el gimnasio, pero me entristecería mucho no poder correr. No se trataría únicamente de abandonar un deporte, sino de perder una parte muy importante de mi rutina y de mi forma de organizar la vida.

Pepe Sampedro quiere seguir entrenando de madrugada mientras su cuerpo se lo permitaPepe Sampedro quiere seguir entrenando de madrugada mientras su cuerpo se lo permitaPropias

¿Has aprendido a escuchar mejor el cuerpo?

Con los años aprendes, aunque eso no significa que siempre lo hagas perfectamente. Ahora puedo tener alguna molestia leve cada temporada, como le sucede a cualquier persona que entrena con regularidad, pero intento no llegar a los extremos de aquella lesión. La experiencia te ayuda a distinguir entre una incomodidad pasajera y una señal que exige parar o modificar el entrenamiento.

¿Qué te proporciona correr solo de madrugada?

Mentalmente, me ayuda a despejarme. También tiene un componente de disciplina. Correr forma parte de mi rutina diaria desde hace muchísimos años y me ayuda a afrontar el resto de la jornada. Cuando regreso a casa después de haber entrenado, siento que ya he cumplido una parte importante del día. El cuerpo está activo y la cabeza se encuentra en una disposición diferente.

¿Piensas mucho mientras corres?

Sí, aunque también pienso mucho durante el resto del día. Hay ocasiones en las que aprovecho el entrenamiento para ordenar ideas o focalizarme en un problema concreto. Correr no es un deporte excesivamente complejo desde el punto de vista técnico cuando estás haciendo un rodaje. Estás realizando una única acción y esa simplicidad permite que la mente se concentre.

¿Correr te ayuda a ordenar el pensamiento?

Sí. Como estoy haciendo una sola cosa, puedo focalizarme. Durante el día recibimos muchos estímulos, saltamos constantemente de una tarea a otra y tenemos la atención dividida. Cuando corro, especialmente de madrugada, desaparecen muchas de esas interrupciones. No miro mensajes, no estoy delante del ordenador y nadie me está pidiendo nada. Esa continuidad ayuda a que algunas ideas se ordenen por sí solas.

Pepe Sampedro es un corredor de Esplgues de LlobregatPepe Sampedro es un corredor de Esplgues de LlobregatPropias

¿Tu profesión como programador informático influye en esa necesidad de movimiento?

Es posible. Paso muchas horas trabajando con el ordenador y concentrado en tareas mentales. Correr introduce un contraste físico muy importante. Además, durante el entrenamiento puedo continuar pensando, pero lo hago desde otro lugar y sin la presión de tener que resolver inmediatamente aquello que tengo delante. Muchas veces, cuando regresas, contemplas un problema con mayor claridad.

¿Qué ha cambiado más en tu relación con el running después de más de veinte años?

Ha cambiado la motivación. Empecé corriendo por diversión, después entré en una etapa de mucha competición, descubrí la disciplina de la pista, busqué marcas y probé prácticamente todas las modalidades. Ahora he regresado a una relación más esencial con el deporte. Lo que me importa es entrenar, sentirme fuerte y mantener la continuidad.

¿El entrenamiento se ha convertido en una forma de equilibrio personal?

Sí. No diría que correr resuelve todos los problemas ni que siempre regrese con una respuesta, pero sí me ayuda a colocarme mejor ante el día. Existe una satisfacción en haber cumplido, en saber que has hecho algo que te exige esfuerzo antes de que empiecen las demás obligaciones. Esa sensación influye en la manera de afrontar el trabajo y el resto de la jornada.

¿Te consideras disciplinado o simplemente acostumbrado?

Las dos cosas. La costumbre facilita mucho el proceso, pero para construir una costumbre necesitas disciplina. Nadie mantiene durante años una rutina de levantarse a las cinco de la mañana si depende únicamente de la motivación. La motivación cambia, pero la disciplina permite continuar cuando no tienes ganas, cuando hace frío o cuando no existe una carrera en el horizonte.

Correr forma parte del estilo personal y la manera de ver la vida de Pepe SampedroCorrer forma parte del estilo personal y la manera de ver la vida de Pepe SampedroPropias

¿Qué consejo darías a alguien que quiere empezar a correr?

Le diría que no intente hacerlo todo demasiado deprisa y que encuentre una forma de correr compatible con su vida. No todo el mundo tiene que competir, correr una maratón o entrenar cinco días por semana. Lo importante es construir una rutina sostenible. También conviene escuchar el cuerpo y no cometer el error de pensar que siempre se puede añadir más carga. Yo apreté demasiado durante una época y terminé sufriendo una lesión muy larga.

¿Es necesario tener una meta para continuar?

Depende de cada persona. Para algunos corredores, inscribirse en una carrera es una motivación muy potente. Saber que existe una fecha ayuda a mantener la regularidad. En mi caso, ahora mismo no necesito esa meta externa. El propio entrenamiento ya constituye el objetivo. Quiero seguir manteniendo un nivel, conservar las capacidades y disfrutar de esa parte del día.

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¿Hasta cuándo te imaginas corriendo?

Espero seguir hasta que el cuerpo me diga realmente que no puedo más. Cuesta visualizar el momento en el que tendré que parar, porque correr ha formado parte de mi vida adulta durante más de dos décadas. Evidentemente, tendré que adaptar los ritmos, las distancias o la intensidad con el paso de los años, pero mientras pueda continuar saliendo y entrenando, quiero hacerlo.

¿Tu gran meta, por tanto, no está situada en una llegada concreta?

No. Mi reto es seguir levantándome a las cinco de la mañana, salir de casa cuando todavía es de noche y continuar entrenando. No tengo una ambición mayor que esa. Puede parecer un objetivo modesto comparado con completar una ultramaratón o batir una marca, pero mantener una rutina exigente durante años también constituye una forma de resistencia. Mi meta no está al final de una carrera: está en poder volver a salir al día siguiente.

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