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Quiñones creció con cinco mujeres

Quiñones creció con cinco mujeres
Quiñones creció con cinco mujeres

Actualizado el 04/07/2026 07:00 CEST

Julián Quiñones se crió entre cinco mujeres. Su padre les había abandonado a él, sus tres hermanas, su madre Gloria. La abuela con una pequeña tienda de ultramarinos servía de sustento a la familia. De pequeño no entendía que su padre hubiera marchado de casa, que no le orientase, que no le ayudara cuando sus amigos eran reclutados como guerrilleros o por los narcotraficantes. Porque en su Magüi Payán natal ese es el futuro para los niños.

Forma parte de esos territorios olvidados en Colombia, donde las casas están construidas con tablones de madera, con latas, con uralita, donde el agua corriente brilla por su ausencia, donde la pobreza es extrema y el balón es un elemento de salvación. El municipio es conocido por su profundas raíces afro e indígenas, por la marimba, los tambores y los cantos de arrullo y por un clima cálido y húmedo.

Julián se metía en líos, como todos los niños, pero la presencia femenina en su casa forjó su personalidad. Le hicieron ser más responsable, pensar no sólo en el hoy sino en el futuro. Le animaron, sobretodo su abuela, a seguir con el fútbol porque veían que era una forma de escapar más del peligro que de la pobreza.

Julián consiguió sumarse a un grupo de futbolistas de la zona para hacer una prueba en Cali, en un club-academia llamado ‘Fútbol Paz’. Llegó con unos zapatos agujerados, que dejaban asomar sus dedos, él acostumbraba a jugar descalzo. Tenía 15 años. En la prueba marcó cuatro goles. Sólo se lo quedaron a él.

Dos años le sirvieron al extremo para ganar peso, fuerza y conocimientos, justo para que un representante de jugadores viniera a buscarle para llevárselo a la aventura que cambió su vida: México. Tuvo que viajar con él su madre Gloria porque aún era menor de edad. Nunca había volado su madre, todo era nuevo para ellos. Lo ficharon los Tigres de la UNAL para formar parte de la cantera, aunque rápidamente pasó al primer equipo y empezó su crecimiento dentro de la liga azteca, pasando a los Lobos, Atlas y América. Sumando experiencias y lo más importante, sumando años de residencia en el país para conseguir la nacionalidad mexicana, paso previo para poder formar parte del sueño de la ‘Tri’ en este Mundial.

La vida le llevó en el 2024 al Al-Qadsiah, donde ha marcado esta temporada 33 goles en 28 partidos, argumentos más que sobrados para que Javier Aguirre lo quisiera con su selección.

Lleva 3 goles en esta Copa del Mundo y esta a un gol de subirse al podio de los máximos realizadores de México en los Mundiales con Luis ‘Matador’ Hernández y Javier ‘Chicharito’ Hernández, con 4 goles. A Julián le llaman ‘la pantera’ por su imponente físico, su fuerza y su velocidad y en Arabia se le conoce como ‘el caballero’ por su elegancia y profesionalidad.

En su casa el cuidado del físico viene no sólo por su profesión sino también por la de su mujer, Ana Gabriela, que es licenciada en comunicación y una gran experta en fitness y nutrición lo que ha ayudado al futbolista de 29 años a estar físicamente impresionante.

Rafa Márquez está ayudando mucho a Julián Quiñones. Le hace ver que está a un paso de entrar en la historia del que es ya su país, que el grupo le quiere más allá de sus goles porque es un ganador generoso, que aproveche cada instante de este Mundial porque las oportunidades no se pueden dejar escapar. El ayudante de Aguirre está siendo clave en el torneo con sus aportaciones técnicas y también de vida.

Julian Quiñones Quiñones. Sólo el apellido de la madre. Criado por cinco mujeres.

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