Actualizado el 14/07/2026 23:22 CEST
Los comentaristas de la televisión francesa alucinaron: "La Roja es irresistible. El equipo de los 35.000 pases" dijeron en la primera parte, para rematar: "Son mucho mejores. Nada que decir". La selección venció con mucha autoridad a la favorita y se plantó en la final 16 años después de la última y única gran conquista mundial.
El equipo de Deschamps llegaba con una aureola muy potente de bloque imbatible. Solo dos goles en toda la competición, cuatro delanteros famosos y potentes y un punto de arrogancia. Pero si había un equipo que podía ganarla, ese era España. Y lo hizo. Con una exhibición de buen fútbol, actitud y compromiso.
Salió el equipo solidario, coral, capaz de maniatar a los franceses que en ningún momento pudieron imponer su ritmo. El modelo, el estilo y el tono lo pusieron los jugadores españoles con un recital.
Dio la sensación de que De la Fuente trabajó muy bien la presión del equipo español. Entre la posesión y la recuperación rápida tras pérdida desbordaron a unos franceses sorprendidos de que delante hubiera alguien superior. Los comentaristas de la televisión francesa sí lo aceptaron. Y lo contaron.
No existió ni un agujero. Unai hizo un partidazo, la pareja de centrales estuvo a la altura de todo el torneo (excelente) y controló a tipos como Mbappé o Dembélé (le costará el Balón de Oro). Los laterales, magníficos, con un Pedro con una llegada fantástica (autor de un gol) y un Cucurella agresivo y presionante. El mediocampo contó con la formidable forma de Rodri. La selección llegó con jugadores que venían de lesiones y le ha salido bien a De la Fuente porque se han visto frescos. Junto a Rodri, Fabián y delante de ellos un estupendo Olmo que ha marcado el enlace de la selección, dando coherencia a las dos líneas, siendo el eje necesario para defender arriba y atacar con imaginación.
Pero delante, nadie se quedó atrás. Lamine volvió a hacer que sustituyeran a su marcador (Digne además cometió el penalti al jugador blaugrana). Oyarzabal estuvo punzante y Baena confirmó que la apuesta por un medio como él por la izquierda ha sido muy buena.
Y España así se metió en la final. Lamine volvió a superar a Mbappé en el ránking de las estrellas. Ningún crack francés apareció con continuidad en un partido en el que el control español fue aplastante. La selección mereció plantarse en la gran final que deberá disputar a Argentina o Inglaterra, con esa sensación de que quien ganara el duelo de Dallas será el que se lleve la Copa. Pero quedan 90 minutos apasionantes y un sueño (posible) en el alero.
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