Fútbol

Ritmo infernal

Ritmo infernal

Actualizado el 21/10/2026 00:28 CEST

1 RITMO INFERNAL. Se conocían tanto Luis Enrique y Flick que en la respectiva alineación inicial sólo Bernal y Lucas Hernández fueron novedades. Rodri reservado con enfoque el Clásico.

Lo más interesante era ver si Rafinha volvía a la titularidad y si jugaba sesenta o setenta minutos. El cálculo del staff técnico blaugrana, evidentemente, diseñado para la gran semana.

Y comenzó el encuentro con los mismos deseos en ambos conjuntos: meter el partido en campo contrario, presionar a full, sostener el ritmo y conseguir el botín que proporcionan el gol o los goles. El Barça, para mantener la dinámica ganadora. El París, para no desconectarse de la intimidación que ha logrado en nuestra querida Europa.

Inicio desenfrenado local con poste en la cuenta de resultado. Ritmo de pelota y, por ende, castigo físico enorme. Respondió el Barça y, concretamente, Pedri llevando al equipo a campo rival. Reparto de dominio.

2 UN CHISPAZO Y OCASIONES DESPERDICIADAS. Y como prueba de esa locura de partido, Dembélé y Olmo (gran derechazo fuera) lesionados. Ferran Torres y Fermín al césped.

El Barça estaba conectado a Pedri pero sin poder realizar la presión alta continua. Las ocasiones llegaron de forma diferente: para el París tras errores de inicio blaugrana; para el equipo de Flick pudiendo correr en esos espacios que dejaban los defensas de Safonov. Se mantuvo el 0-0 gracias a varias intervenciones de Joan Garcia ante Ferran y a que Rafinha y Gordon no estuvieron iluminados.

El único que consiguió romper ese empate, Doué. Lo hizo con calidad y disparo sorpresa salvando las piernas que tenía delante. Imposible para la gran actuación del meta azulgrana.

Faltaba más de Lamine y Gordon para igualar o desequilibrar en el uno contra uno que hacían el propio Doué y Kvaratskhelia. Por cierto, en los córners a favor, ventaja azulgrana. Descanso con el partido abierto.

3 EL CASTIGO, EN LAS ÁREAS. El segundo tiempo fue diferente, las líneas del Barça a campo de Marquinhos, Pacho y compañia para alegría de Lamine; mucho más participativo.

Con pelota y los desmarques de Fermín (¡la que tuvo ante Safonov!), Raphinha y Gordon, el París quedó a merced del fútbol blaugrana. Tan arriba el Barça que el lateral Xavi Espart consiguió el empate gracias a un derechazo casi a bocajarro. Merecido y a por más.

Eso pensábamos viendo el juego y las llegadas azulgranas cuando llegó el córner indeseado. Lucas Hernández, de cabeza, cambia no solo el resultado, modificó hasta la inercia ofensiva ya con Rodri al mando el partido volvió a cambiar.

Y Lamine hizo la grande con un gol de crack. A falta de 11 minutos, nadie esperaba el tremendo repunte del PSG. Ahí demostró los infinitos AUTOMATISMOS que ha instalado Luis Enrique; sobre todo, la presión alta estando bajo su equipo físicamente.

Vitinha hizo el 3-2 y Fabián Ruiz certificó un triunfo demasiado largo. Ayer perdimos pero ganó el fútbol.

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