
- Víctor Márquez
Periodista
Actualizado el 16/10/2026 21:52 CEST
Chica para todo. Así se autodefinía la chef y divulgadora Natàlia Albero en su llegada al plató de Mundo Deportivo. No es para menos. Cocinera, sumiller, divulgadora gastronómica y, además de todo eso, propietaria y cocinera de Mint Restaurant, restaurante ubicado en el corazón de Granollers, en la provincia de Barcelona.
En su corta vida de menos de 10 años desde su apertura, Mint ha conseguido hacerse un hueco entre las recomendaciones de la Guía Michelin durante seis años consecutivos, desde el 2021. Eso solo se consigue con una propuesta gastronómica mediterránea contemporánea concebida como un lujo accesible. Pero, antes de eso, los primeros pasos de Natàlia se dieron muy lejos de los fogones.
Natàlia Alberto, chef del Mint Restaurant, en su entrevista para Mundo DeportivoPropias- Antes de dedicarte al mundo de la gastronomía pasaste por Derecho. ¿A qué se debe ese salto?
Quizá la pregunta es más cómo caí en Derecho. Lo estudié en la Universitat Pompeu Fabra, aquí en Barcelona. Me especialicé en propiedad intelectual industrial y, cuando estaba trabajando en Madrid, decidí que yo quería una rama más creativa para mi profesión. La propiedad intelectual y la industrial creía que lo suplirían, pero al final se trataba de redactar contratos y cláusulas.
Siempre me había gustado mucho la gastronomía. En ese momento la entendía como estar dentro de una cocina. Pero el salto vino impulsado, quizá, por esa rebeldía. Por esas ganas de hacer de mi hobby mi pasión. Y ese hobby no se trataba solo de cocinar, sino que he encontrado lo que me llena realmente, que es el arte de recibir y compartir gastronomía con aquellos que vengan a mi casa o a mi restaurante.
- ¿Por qué en Granollers?
Yo soy de allí de toda la vida. Después de irme a vivir a Madrid y trabajar en otros sitios de la península, tenía esa morriña de volver a casa. Porque, en Granollers, la gastronomía que siempre había habido era una gastronomía muy clásica. Lo que echaba de menos era llegar a mi ciudad y encontrar conceptos gastronómicos que a mí me apeteciera probar. Pero, al final, siempre tenía que irme a Barcelona a probarlos. Abrir Mint fue mi manera de acercar a una población, digamos, más secundaria lo que podríamos encontrar en Barcelona.
Abrir Mint fue mi manera de acercar a Granollers lo que podríamos encontrar en Barcelona
Chef de Mint Restaurant
- ¿Se puede triunfar en el mundo de la alta cocina en Granollers?
Cuesta mucho. Mi equipo y yo nos sentimos muy arropados, pero es verdad que la cercanía con Barcelona sí que es un hándicap. Porque a los de Granollers no nos cuesta ir a Barcelona, pero a la inversa quizá sí que cuesta un poco más. Han sido 10 años de altibajos, siempre defendiendo el concepto y adaptándonos a lo que va viniendo.
Quizá lo que más cuesta es que no hay una afluencia de clientes constante, sino que hay bastantes altibajos. Es una ciudad, vamos a decir, bastante dormitorio, en la que, cuando hay puentes, la gente se va. No hay turista. Pero el hecho de entrar en el 2021 en la Guía Michelin nos dio también un poco más de visibilidad. Tenemos cliente extranjero y la verdad es que, cada vez más, noto que hay gente de Barcelona que se desplaza hasta allí.
- Después de entrar en esa Guía Michelin, ¿pesa más la satisfacción o la presión añadida?
La primera vez que entramos fue un 'shock'. Yo venía de restaurantes estrellados y triestrellados, y la idea de abrir en Granollers siempre fue 'por favor, no quiero volver a entrar en la Guía'. Pero se dio así, en la categoría de recomendados. Y la verdad es que fue un orgullo. Todo el equipo se siente muy motivado, precisamente porque estábamos remando contracorriente en la tendencia de Granollers.
Natàlia Alberto, chef del Mint Restaurant, en su entrevista para Mundo DeportivoPropiasPor un lado, te satisface. Pero, por otro, pone presión, porque la gente se genera unas expectativas que, por ejemplo, se han traducido en crear un menú degustación. Nosotros no empezamos con esta idea. Nuestro restaurante tiene un menú de mediodía, con una carta de un precio muy comedido. El ticket medio es de 40 o 45 euros. Pero, al entrar en un sitio con la placa roja que pone Michelin, nos empezaron a preguntar por qué no teníamos menú degustación.
El menú degustación que nosotros configuramos no es un menú que tenga un discurso, sino que se basa en los platos de nuestra carta. Está hecho de manera que tú no tengas que pensar. Y lo cierto es que hay mucha gente que viene con pretensiones. A mí, sin querer sonar pretenciosa, a lo que hacemos me gusta llamarlo lujo accesible. Todos somos del oficio, cocineros con formación, sala con formación, y lo que queremos es compartirlo contigo y hacerte sentir como en casa.
- ¿Todavía se puede hacer alta cocina gastronómica para todos los públicos? ¿Es posible ese lujo accesible?
Yo tengo que referirme a lo que hacemos en Mint como lujo accesible porque veo que el público, en general, se conforma con comerse unas patatas bravas congeladas, con los mismos calamares congelados y con un vino malo por 20 euros. Nos estamos conformando con tan poco que hacemos que lo normal se vuelva un lujo, Porque nos gusta salir muchas veces sin realmente poner un estándar, no diré alto, sino mínimo.
Veo que la gente se conforma con comerse unas patatas bravas congeladas y un vino malo por 20 euros
Chef de Mint Restaurant
Todo lo que hacemos nosotros se hace en casa. No es que sea un lujo, es la normalidad. Pero, claro, si te vas a gastar 40 euros, te va a impedir salir dos veces a comerte esas bravas o esos calamares congelados. Quizás deberíamos hacer que el tipo de gastronomía que se hace desde cero, donde existe oficio y no tanto negocio, se vuelva la normalidad. No debería ser la excepción.
- ¿Qué debe tener un restaurante para que el cliente siempre quiera volver?
Para mí, la hospitalidad es básica, y es algo que defiendo y que también instruyo o, de alguna manera, impulso a mi equipo a pensar de esta manera. Porque nosotros estamos en Granollers, yo no estoy en Barcelona. El 80% de mi lista de clientes son clientes que repiten. Es la clientela de toda la vida
Para mí, lo importante es crear ese espacio en el que la gente quiera volver y que se sienta como en casa. A mí me gusta mucho el hecho de decir 'ostras, ha venido esta clienta y yo sé cómo le gusta el vino. Sé cómo se llaman sus hijos'. Esto hace que yo también siempre esté presente de alguna manera u otra. Porque, al final, mi equipo también es partícipe de este trato más cercano con el cliente.
- Pero no todos los clientes son buenos...
Yo creo que, con los años, he desarrollado una especie de escudo. Me llevo muy bien con todos los clientes, intento llevármelos a a mi terreno. Pero, quizás, los que me cuestan más son aquellos que vienen con ganas de criticarlo todo y no a disfrutar. Las comparativas, el querer darte lecciones sobre cómo hacer las cosas. Tú lo que quieres es acompañarles explicándoles el concepto.
Los clientes que me cuestan más son aquellos que vienen con ganas de criticarlo todo y no a disfrutar
Chef de Mint Restaurant
Y, para el sector en general, es bastante duro lidiar con la gente que va con prisa. Que te pide 1.000 cosas y te hace ir a la mesa 10.000 veces, te cambian la cocción... Yo creo que los clientes deben entender que tienen que elegir el sitio al que van. Informarse antes de entrar. Y entrar no con expectativas, sino con la predisposición de disfrutar y dejar que te sorprendan.
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